jueves, 21 de mayo de 2015

Salvo el Verbo

Las cosas no existen del todo, sino en cierta medida. Incluso aquello que se ve: está ahí, no se puede negar, pero no significa que exista invariablemente. Es mediante las palabras que las cosas son, y no mediante sentido natural alguno. La entera supervivencia de la raza humana depende del lenguaje que nombra al mundo, lo delimita, lo recorta a (dis)gusto.
Ese párrafo solo me habilita a negar, sobre todo, la existencia de dos cosas: una es lo que se denomina Dios, por supuesto, todos y cada uno de ellos; y la otra: la Libertad. Hacer - es decir, hilar actos discursivos - en pos de cualquiera de esas dos es tan absurdo como escribir sobre la supremacía del Verbo como única cosa realmente existente.