jueves, 2 de enero de 2014

Salí al patio y el calor
me llenó los sesos
de veranos. Pensaba
en tu boca: pequeña
capital de voces,
ciudad y pueblo
de lo que se dice en serio.
Tu lengua tibia, fértil / antes
ha estado habitada
por nombres surtidos,
para el presente
difíciles de pronunciar.

Ha de crecer un árbol
en medio de tu lengua,
ahí donde tu beso
suena a latigazo.
Rama de violencia
sutil y necesaria,
temblando decidida
a dejar que se desprenda
hasta el último
fruto maduro.

No hay comentarios: