viernes, 8 de marzo de 2013


¡Qué valiente
esa gente que no llora
en el tren
y espera a llegar
a su hogar
y desata su dolor
o lo desenvuelve
como paquete
de algo prohibido
o corta el hilo
barrilete, con cuchillo
tramontina
o destapa el pico
de un cuello
de vidrio!

¡Qué valiente
esa gente que llora
en el tren / todo el viaje
y cuando llega
a su hogar,
simplemente levanta
el teléfono y dice
“estoy llorando,
pero ya termino”
y seca sus mejillas
con algo que oye
del otro lado:
un chiste,
un beso,
una palmada
en la espalda
del corazón!