lunes, 23 de diciembre de 2013

Infelices todos

Todavía tenemos trabajos que odiamos. Seguimos trabajando para cerdos imbéciles a los que ni les conocemos la cara. Todavía el mismo sueldo disfrazado.
Todavía no tenemos tiempo para comprender a nuestros compañeros ni a nuestra familia ni a nuestra pareja. No tenemos tiempo porque lo usamos para soñar, todavía, pobres sueños de números en papeles pintados. Seguimos creyendo que valen la pena.
Todavía hay gente durmiendo en las veredas de negocios decorados. Todavía tranquilizamos nuestra estúpida (in)consciencia pensando que ellos mismos se condenan a vivir así. Todavía entramos con el dinero que no tenemos a esos negocios.
Todavía la violencia y la represión nos resultan más aceptables que el amor que se devuelven dos mujeres. Todavía el discurso absurdo y los brazos levantados de un viejo católico nos conmueven más que el amor entre dos hombres.
Todavía la comida demasiado abundante y la pilcha nueva y la reunión fingida y las burbujas del alcohol del lobo - para fingir mejor - y los paquetes de cosas que nos aburren antes de terminar de pagarlas y las 200 fotos en Facebook que demuestren que formamos parte… y tantas cosas, tantas… y la cuenta regresiva que no cambia nada de todo lo anterior.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Además hay que leerlos

Mientras bufamos
mirando el techo,
tirados en la cama
o en el sillón,
ambos 
benditos cómplices
de casi todos
(si no todos)
los pecados capitales,
se ve asomar el lomo 
de las mascotas
que guardamos 
en estantes 
sólo por si alguien 
osara, acaso,
llamarnos burros,
advirtiendo, 
como siempre,
el otro lomo, 

el nuestro, el ajeno.

martes, 26 de noviembre de 2013

Un día dejó de gustarme 
la poesía. Ya no sentí
ganas de leerla.
Ni siquiera un solo
verso corto / o al menos
un título absurdo 
como todos. 
Seguí leyendo, sin embargo.
Cuando vi 
una palabra envuelta
en otras tan iguales
tan llenas de 
manoteos del habla, 
material desechable, 
casi admití que fui necia,
que los significados líricos
no son, en realidad,
nunca, declarantes 
de guerras ni de paces
ni guardan misterio alguno.
Seguí leyendo, sin embargo. 
Probé, otra vez, decir 
los versos preferidos
pero no fue más
que masticar letras
que, como empleadas
de archivos, revisaban
aquel al que pertenecían 
y tachaban silencios
en alguna ficha estrecha
del ambiente.
Seguí leyendo, sin embargo.
Quise darme el tiempo
para olvidar otros
discursos cotidianos.
Lo abandoné todo
para traer de nuevo
el gusto perdido.
Leí mientras hervía
mil veces el agua
de infusiones frías,
mientras los platos sucios
juntaban insectos,
mientras los amigos, 
la música, el estómago,
la cordura de las cosas, 
hacían sonar campanas,
última chance de no sé 
qué posible vida en calma.
Apareció, quizás y apenas,
una sentencia: esas palabras
no te darán nada. Lloré
en prosa. No como género
literario, más bien
como prospecto médico,
como carta documento,
como obituario obligado,
como instrucción de uso
de un artefacto 
que no funciona.
Sigo leyendo, sin embargo, 
es evidente, algo espero,

como la rama que se queda 
oscilando en el aire 
entre las patas de un ave 
emigrante y el salto 
previo a su vuelo.

lunes, 14 de octubre de 2013

La otra lluvia

Pasa un cardumen de nubes,
un batallón de vapores fiel
a la lluvia del barrio al barro.
Un par de ojos se alzan antes
sin que se lo ordenen. Desean 
o proponen
que comience la caída:

una gota se suelta y cae. 
Otra gota se suelta 
y cae sobre otra gota 
que se suelta y cae 
como si fuera otra. 

Los demás miran enviando 
(ellos sí) la orden
y comentan cosas:
que no es momento
que no es lugar
que mañana toca llover.
Que hoy no.

Un par de ojos se alzan antes.


Chora tua tristeza (ao vivo) by Caetano Veloso on Grooveshark

sábado, 7 de septiembre de 2013

A juntar mis días

Vení a separar mis manos
del secreto imantado,
a destronar el tedio
de las palabras fijas,
a rescatarme del ancho lago 
inmenso absurdo del arraigo,
de la necesidad de objetos
que no sirven a mi deseo.
Vení, amor, 
a besarme en medio
del laberinto de mis rencores,
a desarmar el ejército 
de mis derechos egoístas,

a destruir la furia, a duplicar
mi corazón en tu pecho.


Tu vendrás a juntar mis días by Spinetta on Grooveshark

sábado, 24 de agosto de 2013

lunes, 12 de agosto de 2013

La ciudad no puede más

La ciudad no puede más
de ruidos de gente sucia
de cansancio grisáceo
de smog del apuro
de obras infinitas
de calles perdidas
entre rascacielos
que no alivian
la comezón alérgica  
de veredas que tosen
nicotina y polvo
de estrellas pasajeras
de carteles gigantes 
desnudos de pudor 
comestible inaccesible
a mendigos inmundos
empresarios en Hondas
de cientos de miles
de pesos pesados
toneles 
ávidos
de dinero de ingenuos
hermanos creyentes
de publicidades.
Buenos Aires by Pedro Aznar on Grooveshark

jueves, 11 de julio de 2013

Los que merecemos

Una buena mala palabra
Una estrella que no enciende
El ramo de tallos sin flor
La verdadera mentira

Un desarme sin ejército
Una decisión inutilizada 
El apodo divino del tiempo
El corazón de los compases

Esas certezas que abren
una puerta de emergencia

que conduce a la duda.

miércoles, 19 de junio de 2013

Un sillón espantoso

Cuando se rindió
la vida de Alguien,
apareció una anciana
de mil hartos años.
Ordenó: 
ahora, flores, señores,
y a llorar lo demasiado. 
Los presentes sacaron
pañuelos hermosos,
de colores sobrios,
y, comenzando, 
dejaron caer
las primeras lágrimas.
Algunos mostraban, 
soberbios, sus narices
enrojecidas. Otros
daban gritos de pena
mientras comían 
masas finas y demás
obsequios por asistencia.
Otros, los menos, miraban
el cajón en silencio,
se llenaban los bolsillos 
de recuerdos poco gratos 
y deseaban no haber ido.
Una mujer se hundió 
en un sillón espantoso,
y notó que aún no tenía
ni una pizca de dolor.
Compartió su inquietud 
con la empleada
del servicio fúnebre,
quien se encogió 
de hombros y dijo: 
la paz no llegará 

a fuerza de pétalos.

domingo, 9 de junio de 2013

Los unánimes

Todos los monstruos 
abren la boca a la vez.
Están todos de acuerdo
en que deben devorar
las palabras del mundo.
Todas. Todas. Todas.
Porque las malas
no son malas / en verdad
y las buenas / en verdad
son sólo digestivas.
Todos abren a la vez
las bocas. Están
de acuerdo. Deben,
aunque no quieran.
Porque son monstruos.
Porque son todos.
Porque las malas
y las buenas
no lo son / en verdad
hasta que ellos 
las pronuncien,

todos a la vez.

domingo, 26 de mayo de 2013

Fe masticable

Hasta yo, que no creo
en la violencia
de la paz impuesta,
quiero que pierdas
todos los dientes
con la trompada
que te darán
tus amorosos dioses.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Mal negociante


Un pichón que no sabe
para qué le sirven las plumas
las vende todas en la plaza
por migajas de pan.

lunes, 22 de abril de 2013

Tren de carga


Llevamos un tren de carga 
dentro del alma
(y eso que odio la palabra
alma / la odio con el alma)
Nadie sabe, nadie quiere saber 
cuánto pesa un secreto 
con ruedas de acero.
Nadie, salvo nosotras,
que nos ponemos a contar,
pacientes, resignadas,
perdiendo la cuenta,
volviendo a encontrarla,
tomando nota,
los vagones de la otra.

A la Hora que se Duermen los Trenes by Pedro Aznar on Grooveshark

lunes, 25 de marzo de 2013

La máquina

Poné tu mejor cara.
Ahí viene la multitud.
Mentí, mentí, mentí.

No vale tu dolor
si no es tan parecido
al resto.

No pretendas revelar
un solo cuerpo
vivo entre los muertos.

Abandoná la reflexión,
encendé la máquina.
Ya no mires por la ventana.

Cantá la canción
que saben todos.
Pedí palmas.

Dejá,
ya no lleves
el alma al hombro.

viernes, 8 de marzo de 2013


¡Qué valiente
esa gente que no llora
en el tren
y espera a llegar
a su hogar
y desata su dolor
o lo desenvuelve
como paquete
de algo prohibido
o corta el hilo
barrilete, con cuchillo
tramontina
o destapa el pico
de un cuello
de vidrio!

¡Qué valiente
esa gente que llora
en el tren / todo el viaje
y cuando llega
a su hogar,
simplemente levanta
el teléfono y dice
“estoy llorando,
pero ya termino”
y seca sus mejillas
con algo que oye
del otro lado:
un chiste,
un beso,
una palmada
en la espalda
del corazón!

Algo más


Todas las palabras
pueden decir algo más.
Nosotros podemos fingir
que queremos decir
algo más / para satisfacer
nuestra absurda necesidad
de escribir poesía.

Sentidos


Yo te amo
con los sonidos
de los mundos
en paz.
Con diez manos
de confianza
en el fuego.
Con la esencia
de toda leyenda
de trébol.
Con el color
vivo de las cosas
que nunca mueren.

Y, sobre todo,
con el gusto
dulce, la voz justa,
la piel ilesa,
el perfume de alas,
y el color del vuelo 
de la libertad.

sábado, 2 de marzo de 2013

Secuela simple


te parás con los pies
chuecos
te parás con la espalda
encorvada
y te quedás mirando
el edificio que te educó

de dónde sacaste
esos ojos tristes
no lo sabe nadie
pero alguien
te enseñó
a guardarlos

de dónde copiaste
ese eco viejo
de teoremas
y fórmulas
que te ganaron
porque no sabías
qué te hacían
ganar

de dónde oíste
sobre el invento
en vano, que
hace falta
que nada nuevo
sea inventado

de dónde te llevaste
esas señales
falsas
que te avisaron

que vos no podés
que vos no sabés
que vos no tenés
que vos no sos

devolvé los ojos
desviá el eco
reinventá
la importancia
de inventar

no te quedes
mirando
el edificio
que te educó
No dejes que otros lo hagan por vos (Elegir) by Pedro Aznar on Grooveshark

lunes, 25 de febrero de 2013

Vayamos

For Now by Andy McKee on Grooveshark

Al despojo del espejo
despejado del desapego
Al trono donde el trueno
trina el don del trueno

Vayamos.

A la vera del verdadero
ver, del mar verdemar
Al desierto incierto
de cierto concierto

Vayamos.

Al madurar del amo
del alma dura del amor
A las amarras hartas
de dar alas amarradas

Vayamos.

lunes, 18 de febrero de 2013

No vale


Todos estos días
enfrentando la misma
página en blanco,
pensando en la sagrada
voz de las musas ajenas,
mientras los soldados
de la transcripción
se alistan, se arreglan
el cuello de la camisa,
orgullosos, ellos,
de lo que admiran.

Se está haciendo
la cuenta confusa
del saldo verbal.
No se sabe si se va
o se vuelve de cobrar.

Se piensa que no vale
el payaso que exhibe
la letra que más se vende.
Pero con ese nombre
de mostrador decorado
se puede pagar un cajón,
y con este nombre
no se puede ni empezar
a morir.

Entonces
hay que tocar dos veces
a la puerta del asilo
y aceptar la limosna
de una idea inválida
que sólo sirve un té
con demasiados terrones.

Después el azúcar
no deja pegar un ojo,
y otra vez
se llama a los soldados,
que en su marcha creen
que esta vez

la enfermedad del verso
está eligiendo injustamente
a sus víctimas.

sábado, 12 de enero de 2013

Hay luz natural en la cocina


Si me asomo
¿estarás vos / luchando
con el sueño mal dormido,
con la idea de volver a la cama,
con las notas de una canción tuya,
con el agua ya hervida,
con la alergia y su sonido,
con una molestia que no sé,
con  el paquete de yerba,
con la cortina sucia?