martes, 10 de julio de 2012

Contar los días sin más - Dos días

Mi puño festejando 

Encuentro al fin una calle en medio de una de mis habituales y dramáticas desorientaciones, y grito ¡Bulnes, carajo! y la señora que pasa, única ella en toda la vereda, temerosa de los miércoles nocturnos y las pequeñas alegrías ajenas, observa con previo sobresalto mi puño festejando, y subo, o bajo, no recuerdo, hasta el barcito donde nadie esperaría en una noche de partido, pero es temprano, aunque se me haya hecho tarde, y aparece Lucio con su sonrisa a la mitad, y qué hacemos, Lucho, hasta que caiga otra gente, no sé, damos vueltas por Almagro, es lo que hacemos siempre, porque para dejar huella es necesario caminar.


Esta es, sin querer, la delicada línea que separa los días que se cuentan sin más


Alentar a papá

Mi vieja me enseñó,
es cierto, eso
de lavarse,
de lavarse los dientes,
de lavarse los dientes ocho veces.
Antes y después de desayunar
Antes y después de almorzar
Antes y después de cenar
Antes y después de decir
Amor.

Mirá tu viejo, me dijo.

Miro a mi viejo
Y me digo:
Él no tiene
Ese buen hábito
Y es probable que ya
Ningún dentista pueda
Quitarle las manchas
Y los restos
De todo cuanto quiso
Jamás 
lavar.

Los Restos De Nuestro Amor by Fito Páez on Grooveshark



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