domingo, 10 de junio de 2012

Carta importante a mi viejo

Papá, qué importante es
que guardes silencio
mientras escuchamos
un poema de Yeats,
mientras observamos
en la tele los zapatos
de O'Keefe, y yo
te hablo, asociando,
sobre otras mujeres.
Qué importante, digo,
tu atención paciente
cruzada de piernas
mientras suena un solo,
tu pie metrónomo
en el pulso de la noche
de la luna que se mete
en nuestros vasos,
qué importante, papá,
que sepas desoír
los necios ruidos mundanos
sordos que hablan
de nuestra soledad.