jueves, 17 de mayo de 2012

Uno, dos y tres


1

Apruebo la necesidad
de sentir tu mano
en uno de mis hombros
cada vez que venís y
cada vez que te vas
como la única clave
callejera aceptada

2

Admito el deseo
de verte sosteniendo
las agujas del presente
para pinchar sin temor
un futuro absurdo
que nos lance
a dar vueltas
innecesarias

3

Advierto que te seguiré
hasta la cocina
y respiraré en tu nuca
como si recién saliera
a la vereda
a juntar aire dulce
en ramos frescos

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