jueves, 17 de mayo de 2012

Nombre propio


Extraño el momento
en que tu nombre era
lo que era. Quieto,
propio, pero casi común.
Al principio así era:
nomenclatura del mundo
y por ahí tu letra,
por ahí tu apodo,
por esas cosas,
tu azarosa y mínima
fracción de identidad,
simple y repetida
sobre otras personas.

Uno, dos y tres


1

Apruebo la necesidad
de sentir tu mano
en uno de mis hombros
cada vez que venís y
cada vez que te vas
como la única clave
callejera aceptada

2

Admito el deseo
de verte sosteniendo
las agujas del presente
para pinchar sin temor
un futuro absurdo
que nos lance
a dar vueltas
innecesarias

3

Advierto que te seguiré
hasta la cocina
y respiraré en tu nuca
como si recién saliera
a la vereda
a juntar aire dulce
en ramos frescos

martes, 15 de mayo de 2012

Buenos modales


Cuando ya no pueda
olvidar el color
de sus ojos,
el amor sentirá pena
por mí, de mí, conmigo.
Inventará, como si pudiera,
buenos modales:

tomará mi abrigo,
dará palmadas 
en mi espalda, 

acercará su mejor silla,
servirá la mesa del mediodía
y buscará
sus anteojos.
Leerá
el largo poema-antídoto.

Oiré resignada, lloriqueando
y observando el efecto
de su remedio lírico
en la panza de la cuchara.

Con expresión maternal
y suaves servilletas
limpiará las comisuras
del último gesto sensible

mientras por mi boca entran
varios sorbos de sopa tibia
y un poco de pan negro.


lunes, 7 de mayo de 2012

Aire libre - Blas de Otero


El poeta en cuestión

Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles...

También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tragar agua de mar como cerveza
amarga, espumeante.

Todo lo que sea salir
de casa, estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares,
salir
de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles,
salir, salir al aire libre, al aire.