martes, 24 de abril de 2012

Cuestión de cantidad


Metiendo mano
en la cantidad
de un corazón,
intentamos
no tocarnos
los antónimos.

Pero
¿queda otra?
porque
si el odio
es una palabra grave,
entonces el amor
es una palabra

agudísima.



Sumaré by Florencia Ruíz on Grooveshark

miércoles, 18 de abril de 2012

miércoles, 11 de abril de 2012

Pagar expensas

Los oídos de los inquilinos
Son sensibles a los pasos desnudos
Ciertos pies descalzos golpean mejor
Saca de quicio la indecisión de muebles
Deslizar una silla: imprudente mala idea

Hace días la entrada queda abierta
Y la violencia llega y pasa cuando quiere
Toquemos madera, toquemos corteza
Pensionista de grandes ojos negros
A nosotras nos esquiva la mala suerte

Al mediodía, activamos la habilidad ñata
El vaticinio del almuerzo ajeno es simple
Salvo el arroz y las comidas de solteros
Salvo el mate y el pan sin fin de mes

En el pasillo hay un perro
Que gime con voz humana
Y muchos pensábamos que era
El brote de un amor fingido
Que no soportó la espera
Hasta la cama o hasta la puerta

Tenemos, dicen, una terraza
Que de nuestra no tiene nada
Y aunque jamás subimos a verla
Se comenta que ahí las ratas saben
Celebrar sobre la ciudad basura
Agradeciendo alimento y hogar

Si vas por Solís en la noche tarde
Te van a robar hasta el alma
(la vecina, con el dedo anciano)
Creo que no se inmuta ni un poco
Mi lenta caminata vespertina, señora
Me parece bien si me la afanan

Y en todo caso
Si no se animan los inanimados
A desanimarme de alma
Igual pensaba venderla
O cambiarla por un viaje
En cualquier máquina rodante
Capaz de acercarme a lugares
Donde las flores asomen sus tallos
Desde un suelo genuino
Y no en balcones, llorones anegados
Sobre veredas rotas y transeúntes
Que alzan los brazos puteando
Por la exclusividad dedicada:

Una porción de menuda lluvia
Cada vez que se ahogue una maceta.


Excusas (para no soltar las manos) - Me duele la púa

Yo, guitarrista
de pocas notas,

de sonidos petisos,

por siempre
principiantexperta,

tengo una excusa.

Excusas (para enloquecer)

Yo, cabriolista
desentrenada,
consciente
de precipicios
y de precipitados,
elijo la cornisa
de tu casa
para completar
mi última pirueta.
Ya mismo
me estoy trepando.
Sin varas,
desharé el equilibrio
que tanto nos había
llevado hacer.

domingo, 1 de abril de 2012

Por la noche, cuando decido

soltar los estribos,
poner a flotar la espada
en un vaso de cerveza,
renunciar al privilegio
de sentirme viva,
olvidar la causa
por la cual lloriquean
mi viejo y mi viola,
(darla por perdida),

descuartizar amores
que no desean ser amores,
admitir la distancia
al cielo desde mi altura,
desteñir las banderas,
confundirlas, arrugarlas,

por la noche, cuando decido,
postergar los puños firmes,
envainar los principios
que no conllevan finales,

por la noche

me conmueve y admira
la constancia
del canto de los grillos

y las luces del barrio
que insisten
en alumbrar
diáfanas

todas mis formas
de bajar la guardia.