viernes 27 de enero de 2012

Sexto grado

Mi compañera de banco
me cantaba una cumbia
suavecita, al oído.
Yo marcaba el compás
sobre la mesa,
con un lápiz verde
y uno gris.
Me estremecía
el aire de las sílabas
fricativas recorriendo
los canales de mis orejas,
y la letra lisa y hueca y

“no sé si la conocés”
terminó ella.

Enseguida se acercó
al banco de los tresillos,
a toda velocidad,
la maestra.
Su boca olía
a mate cocido,
a nueva y misma
vieja reprimenda.

“No la conozco”
le dije, mientras pensaba
en el ceño de mi vieja,

“no sé si la conocés”
y su nariz
rozaba mi pelo.

4 comentrazos:

Lucho (estrenando pilcha de combate) dijo...

Que lindo.Todo. Ante algunas cosas queda simplemente (complejamente) sonreir.

Tamarit dijo...

¡Muy lindo!

Aparte: ¡actualizá la plantilla! ¡No te puedo citar en Facebook, para recomendar! Hacerlo manualmente me da paja.

Beso sanvicentino.

Mimo dijo...

No sé cómo se hace tal cosa, Pablín!

Beso porteño.

Tamarit dijo...

Vas a Diseño, editás las entradas de blog, y verificás la opción. Si no las ofrece, es que estás usando una plantilla medio vieja. Renovarse es vivir, decía la viejita de la propaganda (¿tu joven edad la vio?). Salutti!