Mi compañera de banco
me cantaba una cumbia
suavecita, al oído.
Yo marcaba el compás
sobre la mesa,
con un lápiz verde
y uno gris.
Me estremecía
el aire de las sílabas
fricativas recorriendo
los canales de mis orejas,
y la letra lisa y hueca y
“no sé si la conocés”
terminó ella.
Enseguida se acercó
al banco de los tresillos,
a toda velocidad,
la maestra.
Su boca olía
a mate cocido,
a nueva y misma
vieja reprimenda.
“No la conozco”
le dije, mientras pensaba
en el ceño de mi vieja,
“no sé si la conocés”
y su nariz
rozaba mi pelo.


4 comentrazos:
Que lindo.Todo. Ante algunas cosas queda simplemente (complejamente) sonreir.
¡Muy lindo!
Aparte: ¡actualizá la plantilla! ¡No te puedo citar en Facebook, para recomendar! Hacerlo manualmente me da paja.
Beso sanvicentino.
No sé cómo se hace tal cosa, Pablín!
Beso porteño.
Vas a Diseño, editás las entradas de blog, y verificás la opción. Si no las ofrece, es que estás usando una plantilla medio vieja. Renovarse es vivir, decía la viejita de la propaganda (¿tu joven edad la vio?). Salutti!
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