domingo, 4 de diciembre de 2011

Enroscada

Y cuando creo que acaba,
que todo vuelve a su sitio,
y lo habitual me recibe
con un gesto vacante
que me abraza y recoge
con sus brazos rajados,
y me llena de aquello
que me deja sin rostro
y me lleva las ganas
a ese tiempo castaño
donde late tu pelo
y respiran tus versos,
es que tiembla tu cuerpo
y me descubre enroscada
en un hueco de dudas
callando tu nombre,
lamiendo tu risa,
llorando tus dedos,
bebiendo tus ojos,
soñando tus manos,
deseando tus ansias,
jadeando tu espalda,
y oliendo tus besos.


Yesica Jakobs

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