viernes, 23 de diciembre de 2011

"Y bajo las escaleras abajo"

Mirá cómo
lo que planeaba
ser una carta directa
viene y se va arrodillando
sobre los escalones de la forma
que elijo hoy para adelgazar todavía más
los escuálidos brazos del atrevimiento que me tomo

para  poner  cualquiera  de  mis  dedos  sobre  tu  hombro.

martes, 20 de diciembre de 2011

Acaso una tarea comunitaria

Durante el desayuno,
en voz alta,
me pongo a leer poemas
para los espíritus ciegos.

Imagino que un día
- tengo miedo -
alguno gritará gimiendo
"¡Esos versos me gustan!"
y me pedirá gentilmente
que coloque
un trocito de servilleta
entre las páginas,

para no perderlos.


http://comoquienoyeleer.blogspot.com/

jueves, 15 de diciembre de 2011

Tramposa

No importa que me llames
con expresión rectora,
y me empujes en el pecho
hasta que retroceda y tropiece
mi corazón atontado,
muerto de miedo,
vivo de coraje,

con tu corazón,
que se había
arrodillado detrás

y se reía
como un pendejo,
aprendiendo los oficios
de la burla.

martes, 13 de diciembre de 2011

Grafemame

Nudos susurrados
se desvisten
contra el forro
de una almohada.

Se desnudan
entre sábanas
ilustraciones
de un argot.

Jergas sublimadas
perfilan salivantes
grafemas erizados
de cutículas mojadas.

Llegan, me ultrajan,
me subastan el ombligo,
me otoñan,
me arrinconan humedades.

Me anida, me acuna,
me engatusa
la cavidad runruneante
del cortejo de tu voz.


Yesica Jakobs

jueves, 8 de diciembre de 2011

En la guardia

Doctor,
hoy me duele algo
que no sé qué es.
No sé si me lo torcí
o me lo corté.
Ni sé si es Lo
o La,
si es externa,
o interno,
o quizás eterna.

No sé si acaso sangra,
¿podría infectarse?
¿debería vendarlo?
¿debería coserla?
¿Cómo haré para espantar
las moscas de un dolor
jamás localizado?
¿acaso sangra?
Necesito saberlo.

Doctor, usted no sabe
auscultarme el nombre,
anestesiar mi deseo
de nombrarla con la voz
en alto.
No sabe
pedirle a mi pasado
que abra la boca,
que diga “A”,
y luego aprenda
a cerrar la boca.
No sabe pesar
mi silencio
de sala de espera,
medicar mi vergüenza
en miligramos,
suturar los ojos
de mi vigilia...
no sabe, Doctor.

Agradezco

igualmente

su buena voluntad.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Enroscada

Y cuando creo que acaba,
que todo vuelve a su sitio,
y lo habitual me recibe
con un gesto vacante
que me abraza y recoge
con sus brazos rajados,
y me llena de aquello
que me deja sin rostro
y me lleva las ganas
a ese tiempo castaño
donde late tu pelo
y respiran tus versos,
es que tiembla tu cuerpo
y me descubre enroscada
en un hueco de dudas
callando tu nombre,
lamiendo tu risa,
llorando tus dedos,
bebiendo tus ojos,
soñando tus manos,
deseando tus ansias,
jadeando tu espalda,
y oliendo tus besos.


Yesica Jakobs