martes, 22 de noviembre de 2011

La venganza de las cosas

Por darme la vuelta
ante determinadas cosas,
las cosas también
se dieron vuelta un día.

Me cuenta mi intuición
que detrás de mi infantil disimulo
las ignoradas toman en cuenta
la necesidad de cerrar
todas las cuentas.
Solas se hacen cargo de los cargos.
Las cosas asumen la responsabilidad
que pretendo ajena.

Los perfumes tienen una gran nariz.
El espanto abre sus ojos enormes.

El lomo de lo temible
se proporciona una caricia corajuda.

Una palabra grita una voz grave.

El amor ha diseñado
su propio sistema cardiovascular.

A esa música no le agrada
cómo suenan mis oídos.

Y de a poco,
toda la noche cabe en la luna.

Y de repente,
toda mi casa habita en mí.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Imposible

Acuñar tu término en mi comienzo
Insistir a mazo y mortero

Repetir, repetir, repetir letras

Moler miles de muelas mudas
Negar nueve de noventa nudos
Tocar tres de treinta temas
Soltar seis de siete sustos

Devolver, revolver, disolver

El sueño a la liebre
Lo que viene en lo que vino
La unión de lo que se quiere suelto

Con tratar se pierde poco
Por perder se trata poco

Conquistar nada
¿Confesarlo? todo

lunes, 14 de noviembre de 2011

Alas dos (o bien "A las catorce")

Llega la hora
de la reflexión absurda.
Es la hora posterior
a las changas que apenas
compran el pan que dios
no quiere regalarnos,
el pan de cada día.

La hora siguiente al almuerzo
que comparto con mi vieja,
cuando una charla austera
la desalienta para quedarse
a la usual larga sobremesa.
Ella se sirve un tazón
de frutillas con azúcar,
y yo lavo los platos,
y me recuesto con un libro
que me hace pensar, porque
es la hora de la reflexión
absurda, posterior
a las caderas del día.

Así, pienso en los nombres
que amé
como se ama un sueño
de mayúsculas intrepables

y me duermo revisando
mis inexpertas habilidades
alpinistas.

martes, 8 de noviembre de 2011

Metamorfosis - Voilà ma femme!




Si desea ser mujer,
recite versos con las manos
abiertas en cada pecho,
elija el tamaño.
Converse con sus diferencias,
converse mucho, eso dicen.
Siéntase ridículo, ridícula,
pero no deje de recitar,
de conversar.
Depile su lenguaje,
no lo dude,
sin pelos en la lengua.
Pronuncie emes largas,
y suavemente
exagere las bilabiales rojas.
Observe sus uñas,
lime asperezas entre
la sensibilidad y la estupidez.
Una cosa es una cosa
y otra cosa es usted,
que ya se ha convertido
¡en cosa femenina!
El asombro arqueará
las cejas de su libro.

Si desea ser hombre,
simplemente recuéstese 
y coloque
la Poesía vertical de Juarroz
sobre su pelvis.

viernes, 4 de noviembre de 2011

En el 61

Anduve ventilando
mi secreto en el festival.
Lo llevé en el 61,
lo paseé por la plaza.

Un perro lo miró desinteresado
Una señora lo golpeó con la cartera
Un hombre lo rozó con el codo
Una chica lo mordió en un Tofi

Alguien me dijo: qué-hacés-acá
ventilando tu secreto
en medio del festival.
No ves que el viento
te lo engripa,
y la música 
te lo subleva.

Un hombre lo golpeó con el codo
Una señora lo rozó con la cartera
Un perro lo mordió en un Tofi
Una chica
lo miró
desinteresada.

Me piden que lo guarde
hasta el domingo,
que se termina el festival.

No.

El domingo pienso atarlo
en un poste de la plaza,
sin indicarle antes
el recorrido del 61.