Ensayé durante una hora
y treinta y siete minutos
un saludo original,
de llegada,
de “acá estoy para vos”
Salió así:
“Buenas”
Desafortunado el resultado.
Depués vi
que te gusta disfrazarte
de una especie de Chau
con lentejuelas
en la espalda, claro.
Incluso encandilada
por el tintineo
de cada una de esas,
entendí el mensaje.
Silencio en blanco.
Ahora tengo que ensayar
una despedida
que disimula
profesionalmente
la despreocupación:
Me voy a almorzar. Besito.
Vine a la cocina
sólo a tomar agua
para tragar mejor
todo lo que no ensayé
y no dije
y no diré
y no.
De paso te escribo
esto
al mejor estilo Yo,
al mejor peor estilo.
Y pierdo peso
cuando lo dejo escrito,
pierdo peso.
Entonces salgo al patio,
liviana como una ramita
flotando en el río,
miro la soga tensa
donde flamean sábanas
y medias,
y me cuelgo
de cada hombro
con dos broches
de colores
y uno de madera.


4 comentrazos:
Si, si. Esas cosas pasan (¡bah!, a veces se quedan).
El problema es cuando se quedan, Lucho. Ufa.
Pero a su vez, mi vida, es una suerte. Cuanto más desgraciado es no ser competente en esas lides.
Ufa. Muy "trishchi", como dicen los brasileros (bueno,che, se dice mahomeno así)
¡Mirá cuando se te acaben las acotaciones entre paréntesis!¡Más tristona todavía! Ö
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