miércoles, 7 de septiembre de 2011

El tropiezo - Décima forma




La memoria intacta
de tu postura inquieta
en el banco de madera,
temprano se despierta
- toda la noche simula
un ronquido que engaña.
Supiste bien, en un sentido,
que el tiempo le daba
varias vueltas de bufanda
al pescuezo de la tarde.

Para fingir que no importa
que los minutos y la noche
jueguen al ahorcado
basta con inventar un recreo
sin víctima ni verdugo,
sacar las manos cerradas
y el imperativo: elegí.

Tropezamos luego
en una esquina ¿te acordás?
Sin caminar tropezamos.
No sé vos,
equilibrista imprudente
sin brazos extendidos,
¿por qué causa?
te dejaste caer.
Yo, hecha toda de torpeza,
me perdí ahí sentada.
Fingiré ahora
que no me di cuenta y
por mirarte tanto así
me llevé puestos
tus ojos inmensos,
y tropecé con el beso

el beso conjuro
el beso hipnosis
el beso red
el beso trama
el beso faro.

Entonces supiste bien
demasiado bien
en el otro sentido.

Ya quisiera encontrar
el mismo día
la misma piedra
y tampoco lograría
esquivarla. 

3 comentarios:

Mimo dijo...

Y quién dice que "llevarse puesto" algo no es poético(?)

Besame otra vez, Ingrid dijo...

Un recuerdo para recrearlo El beso inolvidable penetrando en el sexo y atravesando el cuerpo llegar a la memoria para desearlo. La boca puede ser la introdctora .del placer. La voz poètica pretende enmascararlo.

Mimo dijo...

¡Lolo! El Marqués de Sade, un poroto.

Hay cosas que quedan en la cabeza, no pueden salir de ahí si no es en esta forma. Pero lo importante es que llegue especialmente a los ojos destinatarios y produzca alguna sonrisa. Conformista soy cuando no queda otra.

¡¡Abrazos, Lolo!