viernes, 26 de agosto de 2011

Aniversario de Julio - Ya que Google se olvidó...

Hablar de la vida cierta, Julio,
de lo que se toca con 
todos los sentidos,
y hasta con el sexto 
y el octavo...

Pocas lecturas han cambiado tanto mi percepción de las cosas. 


jueves, 25 de agosto de 2011

Novena forma - La volvedora




Otro amanecer, 
otra despedida.
No te dejes ver, 
que nadie perciba
que tus ojos están llorando
ciegos de luz azul.

Día arriba, el agua
lenta fragua 
y cuenta nubes
entre sus enaguas, 
los silencios que robó.

No te dejes ver, 
que nadie perciba
que la vida se va escapando.

Hoy será otro ayer
que el mañana escriba
desde siempre y no sé hasta cuando
quizás lo sepas tú

Día arriba el viento 
en un lamento
te reclama
frío sin su aliento
los silencios 
que aprendió

Donde vas, donde vas sin él 
Soledad, es tu nombre
 y vuelta a esconderte en el brocal
  donde los cercos ya no te hablan

No te dejes ver
luna enloquecida
los fantasmas te andan buscando.

Para que volver
Si al llegar el día 
y estrellas espías habrá.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Llamado por los malos poetas - Fogwill

Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.

Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.

Que florezcan diez maos en el pantano
y en la barranca un Ele, un Juan,
un Gelman como elefante entero de cristal roto,
o un Rojas roto, mendigando
a la Reina de España.

(Ahora España
ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).

Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.

A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.

Todo eso abunda: faltan los poetas,
los mil, los diez mil malos, cada uno
armado con su libro de mierda. Faltan,
sus ensayitos y sus novela en preparación.
Ah.. y los curricola,
y sus diez mil applys nos faltan.

No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
humana de malos poetas. Que florezcan
cien millones de tentativas abortadas,
relecturas, incordios,
folios de cartulina, ilustraciones
de gente amiga, cenas
con gente amiga, exégesis, escolios,
tiempo perdido como todo.

Se necesitan poetas gay, poetas
lesbianas, poetas
consagrados a la cuestión del género,
poetas que canten al hambre, al hombre,
al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
a la estabilidad de las instituciones,
a la mancha de ozono, al agujero
de la revolución, al tajo agrio
de las mujeres, al latido
inaudible del pentium y a la guerra
entendida como continuidad de la política,
del comercio,
del ocio de escribir.

Se necesitan Betos, Titos, Carlos
que escriban poemas. Alejandras y Marthas
que escriban. Nombres para poetas,
anagramas, seudónimos y contraseñas
para el chat room del verso se necesitan.

Una poesía aquí del cirujeo en la veredas.
Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones.
Una poesía de los salones de lectura de versos.

Una poesía por las calles (venid a ver
los versos por las calles...)

Una poesía cosmopolita (subid a ver
los versos por la web...).

Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver
poesía en el pesebre del amor...)

Una poesía explosiva: etarra, ética,
poéticamente equivocada.

En los papeles, en los canales
culturales de cable, en las pantallas
y en los monitores, en las antologías y en revistas
y en libros y en emisiones clandestinas
de frecuencia modulada se buscan
poetas y más malos poetas:
grandes poetas celebrados pequeños,
poetas notorios, plumas iluminadas,
hombres nimios, miméticos,
deteriorados por el alcohol,
descerebrados por la droga,
hipnotizados por el sexo
idiotizados por el rock,
odiados, amados por la gente aquí.

En las habitaciones se buscan.
En un bar, en los flippers,
en los minutos de descanso de la oficina,
entre dos clases de gramática,
en clase media, en barrios
vigilados se buscan.

¿Habrá en la tropa?
¿En los balnearios, en los baños
públicos que han comenzado a construir?
¿En los certámenes de versos?
¿En los torneos de minifútbol?
¿Bajo el sol quieto?
¿A solas con su lengua?
¿A solas con una idea repetitiva?
¿Con gente?
¿Sin amor?

No es el fin de la historia, es
el comienzo de la histeria lingual.

Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
Falsifiquemos el deseo:
Te necesito nene.
Para empezar te necesito.
Para necesitar, te pido
ese minuto de poesía que necesito, necio:
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
que me acarices con sus ripios,
que me turbes la mente con otra idea banal,
y que me bañes todo con la trivialidad del medio.

Y en medio del camino, en el comienzo
de la comedia terrenal, quiero vivir
la necedad y la necesidad
de un sentimiento falso.

Se necesitan nuevos sentimientos,
nuevos pensamientos imbéciles, nuevas
propuestas para el cambio, causas
para temer, para tener,
aquí en el sur.

Y arriba España es un panal
de hormigas orientales:
rumanas, tunecinos,
suecas a la sombra de un Rey.

Riámonos del Rey.
De su fealdad.
De su fatalidad.
De Su Graciosa Realidad.
La realidad es un ensueño compartido.
La realidad de España
es su filosa lengua pronunciando la eñe
y su mojada espada pronunciando el orden
del capital y la sintaxis.

¡Ay, lengua:
aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
suturada de chips, y cubre
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!

Octava forma

En días como estos,
pero del año pasado,
también sostuve
esta taza en la mano,
la mano completa.

Miel, limón, menta,
(ambroxol en realidad)
también el año pasado,
calmaron apenas
los ladridos violentos
que se escapan del pecho.

Sostuve esta taza,
también el año pasado,
el día anterior
al día del duelo
con la mujer azul,
entre su inocencia fingida
y mi fingir inocente.

Debí sostener
también el año pasado
esta taza a medias llena
mientras pensaba que no,
que ni blanca ni negra,

que sí, las dos cruzábamos
los dedos

pero de formas disímiles.





viernes, 19 de agosto de 2011

Su laberinto


Ahí está, miren.
Sola y únicamente
en el jardín de mi cabeza.
Superando a Dédalo,
como artífice de una trampa
rizomática siempre,
barroca a veces.
Reinventando encrucijadas
entre setos astillosos,
sacrificando con excusas
a los hijos de sus deseos,

equivocándose,
errando,
pifiando con saña...

dando el hilo al minotauro,
dando muerte al héroe.

jueves, 18 de agosto de 2011

El miedo... - Rafael Guillén

El miedo, no. Tal vez, alta calina, 
la posibilidad del miedo, el muro 
que puede derrumbarse, porque es cierto 
que detrás está el mar. 
El miedo, no. El miedo tiene rostro, 
es exterior, concreto, 
como un fusil, como una cerradura, 
como un niño sufriendo, 
como lo negro que se esconde en todas 
las bocas de los hombres. 
El miedo, no, Tal vez sólo el estigma 
de los hijos del miedo.


Es una angosta calle interminable 
con todas las ventanas apagadas. 
Es una hilera de viscosas manos 
amables, sí, no amigas. 
Es una pesadilla 
de espeluznantes y corteses ritos. 
El miedo, no. El miedo es un portazo. 
Estoy hablando aquí de un laberinto 
de puertas entornadas, con supuestas 
razones para ser, para no ser, 
para clasificar la desventura, 
o la ventura, el pan, o la mirada 
-ternura y miedo y frío- por los hijos 
que crecen. Y el silencio. 
Y las ciudades rutilantes, huecas. 
Y la mediocridad, como una lava 
caliente, derramada 
sobre el trigo, y la voz, y las ideas.


No es el miedo. Aún no ha llegado el miedo. 
Pero vendrá. Es la conciencia doble 
de que la paz también es movimiento. 
Y lo digo en voz alta y receloso. 
Y no es el miedo, no. Es la certeza 
de que me estoy jugando, en una carta, 
lo único que pude, 
tallo a tallo,  hacinar para los hombres.

jueves, 11 de agosto de 2011

Pequeña quimera


Úvula bajo la falda
de una campana,
te pido:

impulsa tu llamado
para que ella venga
un buen día bueno,
a pasear conmigo,
a bailar el vals
de los locos errados,
de los genios abiertos,
a tantear la hierba
a la altura de su cintura,
a dejar flores bilabiadas,
bocas de dragón,
sobre las ruinas tiernas

de
alguna
cama.

sábado, 6 de agosto de 2011

Esta no, che.

Esta noche...
no.

(Quisiera empezar
un poema con otro verso
que fuera
otro primer verso,
que las primeras impresiones
y todo eso).

Esta noche
       me dictan –
otra vez
te tengo acá,
en el estómago.
Nada de latidos
ni crayones rojos.

Estás en mi panza,
con tus dos ojos prisma,
y así mi ombligo saca
una lengua arcoiris
que atraviesa
la penumbra de plata
-        de ella no voy a hablar.

Toda vez que esto sucede,
muero, te digo, muero
de cosquillas tan viejas
que vuelven a nacer.

La lengua vertical
con todos sus colores
me muestra un límite
y me dice que uso
mal las ideas.
Se aburre y se multiplica
y toca
las cuatro esquinas
del cuarto pentagonal.
Se burla de mí, se burla.
Yo digo que está bien,
que para qué salen
las lenguas
del ombligo
de un estómago
que contiene
tus ojos prisma,
si no es para hacer mofa
de las ideas
que intentan describir
la forma en que se llega
a semejante digestión.


viernes, 5 de agosto de 2011

Aceptar

En estos tiempos,
el primer paso
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