domingo, 12 de junio de 2011

Al papelito caprichoso

que una lapicera recorre
como un bicho herido
que desparrama sustancias
de jugos reales
y líneas chuecas

que sostiene la última
cereza lavada / con su gota
terminando de caerle
por la pancita tan roja
tan casi-guinda

que huele el dedo meñique
y no quiere alisar sus pliegues
para soñar el nombre joven
y no quiere plegar lo llano
para nombrar el joven sueño

que no puede
con lo que le mandan
hacerse barco, ave,
hacer ceniza, hacer sendero

que ojalá no fuera
para rayas y rayos

para frutas y gotas
para letras

y bollos. 

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