jueves, 28 de abril de 2011

Anécdota búlgara - Carlos Drummond de Andrade

Había una vez un zar naturalista
que cazaba hombres.
Cuando le dijeron que también se cazan mariposas y
                                                                    [golondrinas,
quedó muy espantado
y le pareció una barbaridad.

martes, 26 de abril de 2011

El muy torpe

Se va a poner
así nomás
a buscarte una puerta
una ventana
el tan torpe

jamás se dará cuenta
no sabrá
que sos
en realidad

así

laberíntica.

lunes, 25 de abril de 2011

Algo así

Yo no sé,
sentir hoy
algo así
justo hoy
esa congoja absurda
como si
no sé
hubiera llegado tarde
al domingo.

domingo, 24 de abril de 2011

Una fuerte discusión

Ella (Angélica) : -  ¡Me odiás! Me odiás porque soy fea, soy negra, soy bicho común (y vos serás bicho raro), soy "igual a todas", soy mendiga de desechos, soy de una comunidad fuerte (aunque la pretendan aplastable), soy voladora, puedo asustarte con sólo asomar todos mis sentidos - en un solo par fino - a los pies de tu cama, soy signo de mugre ¡tu mugre!, de humedad, de jardín insectívoramente colonizado, no te rasqués, no te rasqués que ni te toqué, y además, yo no pico.

Yo: - Te equivocás, querida. Te odio, sí, porque te vi, te vi viendo lo que veo sin que me vean, te vi leyendo sobre mi cuaderno, te encontré sobre el reflejo de mis lágrimas en el baño, ¡en la cortina de la ducha! ¡perversa pervertida!, hablando de mí con el único cazador de la casa, cómo hiciste para convencerlo de no darte muerte, a vos sola, única sobreviviente, que hurgás entre mis trámites pendientes, entre lo que escondo, que espiás mis contraseñas, que presenciás mis cenas solitarias, que caminás, imagino, los tejidos de mi abrigo diario, que sabés si me duele algo ¡Qué sabés si me duele algo!... te odio, sí... porque sos entrometida.

Disculpe, señor lector.
Le comento, le confirmo:
anoche mantuve
una fuerte discusión
con una cucaracha.

jueves, 21 de abril de 2011

Rezongando

Vengo a quejarme
Porque dos plumas
De tu almohadón de vuelo
Han caído en mi sueño moa

Vengo a elevar
Mi pequeña queja grave
Porque estás llegando
Diez veces tarde
A tu cita con vos

Vengo a cruzarme
De brazos y de casa
Porque no se quitan
Tus hebras color café
Del saco color hueso

Vengo a mantener
Mi postura de denuncia
Erguida, uni-formada,
Porque era sólo
El hilo libre
Lo que cediste

Porque, para colmo,
Me agrada que me empapes
Sin saberlo
Con tu lluvia de chaus
Porque, encima,
Ando chapoteando
Sabiéndolo
En los charcos que deja

Porque para colmo
¡El colmo!
Porque encima
¡La cima!

domingo, 10 de abril de 2011

Sólo así estudiaré

Usted me ayudará
a leer a toda velocidad
para luego olvidarlo todo.
Para ello, pondrá al azar,
entre página y página, un poemita
impreso en letra once, uno que yo
desconozca, eso es importante,
o alguno que conozca pero,
en realidad, no reconozca.

Quien escribe, ávida
de verso con miel,
se lanzará a la rápida
lectura babieca, a los tropezones,
en busca de dios sabe
qué pulso avieso.
Al encuentro efusivo
de cada encuentro lírico
habrá el desplazamiento, mire,
de lo que no era ritmo
y, por tanto, lo que sea
dato odioso, estéril,
dicho con dios sabe
qué gélida ciencia
del pasado. Lo olvidaré todo y
ay, ya quisiera hallar
el siguiente. 

martes, 5 de abril de 2011

Con todo respeto

La palabra en carne y hueso
se vende por kilo / más barata cuando
tensa sus dos lados / cuando
muestra su nervio
por ser culpable / por ser
inocente

La palabra en cuerpo y alma
se vence ante el vuelo
de una mano / que sostiene
un cilindro delgado
que emana fantasmas
blancos

La palabra en sangre y sueño
se muestra, se ofrece toda / extraña
bosteza o ruge o gime
indómita se desnuda
y dócil
se destapa.

viernes, 1 de abril de 2011

En efecto

Consuela saber que después 
nos reuniremos todos a revisarnos 
el cuello, los hombros, los tobillos,
la cintura; a decirnos, mirá, 
ahí tenés morado, 
y yo tengo amarillo, 
y ella tiene un verde inmaduro.

¿Después de qué?

Después de que vengan 
esas palabras 

a mordernos.