miércoles, 16 de marzo de 2011

Defiéndete, alma mía

Tenés que ser así, mirá,
la mina piafante
sacudiéndose completa
casi discreta, casi graciosa
toda la tierra del lenguaje
que no le interesa
el reino de la letra
sucia y loca y reina

Nadie va a retirar
su posta de encima tuyo

Tengo el bocho lleno
de lo que no te supo saber
todo curioso, ansioso, constante, contento
le gana el primer adjetivo
lo seduce como un perfume
de flores nuevas

Vos levantá el tuyo, dale
y amordazalo
y decime: cerrá tu bestia
pero decilo así,
pisando con todos tus años
decilo pataleando,
con berrinche maduro:
- cerrá tu bestia ilógica,
tu bestia obstinada, dale,
no te rías, lo digo en serio.

Sí, me río.
Me río porque mi bestia
mi bobo relojito
desde el pecho mío
me hace cosquillas
primero a mí
después a vos

¡En guardia, mujer,
escudo y palabra y rechazo en mano!

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