lunes, 3 de enero de 2011

Para enfrentar al dolor
hay que padecerlo bien,
como él se merece


decirle: dolor, 
yo no te trago con agua
yo te saboreo
con todas mis lenguas
te dejo convivir
con esta voz
tarareandoputeándote
desde el estómago
(con la garganta no te canto)


¡Acá estoy!
Yo no me escapo
¡Vos y todos tus tentáculos!


Te llevo un poco
en los ojos
y te paseo por lugares
que duelen,
que duelen bien,
seriamente.
Cargo en cada
hombro
tu carga en cada
hombre


Aún duele
A un duelo
te reto
a dolerme más
Te enseño
a que me enseñes.


Yo guardo tu veneno
para mi antídoto
Te abrazo
como a un niño enfermo


Dolor,
yo no te suelto


hasta que no me sueltes.

2 comentarios:

Carlos Galeon dijo...

Muy buen poema, que me ha recordado en cierto modo, a Miguel Hernández por la fuerza de sus imágenes.
Recibe un saludo y un abrazo.

Mimo dijo...

Subís un poco mi autoestima! jaja Gracias, Carlos!

Otro abrazo!