viernes, 23 de diciembre de 2011

"Y bajo las escaleras abajo"

Mirá cómo
lo que planeaba
ser una carta directa
viene y se va arrodillando
sobre los escalones de la forma
que elijo hoy para adelgazar todavía más
los escuálidos brazos del atrevimiento que me tomo

para  poner  cualquiera  de  mis  dedos  sobre  tu  hombro.

martes, 20 de diciembre de 2011

Acaso una tarea comunitaria

Durante el desayuno,
en voz alta,
me pongo a leer poemas
para los espíritus ciegos.

Imagino que un día
- tengo miedo -
alguno gritará gimiendo
"¡Esos versos me gustan!"
y me pedirá gentilmente
que coloque
un trocito de servilleta
entre las páginas,

para no perderlos.


http://comoquienoyeleer.blogspot.com/

jueves, 15 de diciembre de 2011

Tramposa

No importa que me llames
con expresión rectora,
y me empujes en el pecho
hasta que retroceda y tropiece
mi corazón atontado,
muerto de miedo,
vivo de coraje,

con tu corazón,
que se había
arrodillado detrás

y se reía
como un pendejo,
aprendiendo los oficios
de la burla.

martes, 13 de diciembre de 2011

Grafemame

Nudos susurrados
se desvisten
contra el forro
de una almohada.

Se desnudan
entre sábanas
ilustraciones
de un argot.

Jergas sublimadas
perfilan salivantes
grafemas erizados
de cutículas mojadas.

Llegan, me ultrajan,
me subastan el ombligo,
me otoñan,
me arrinconan humedades.

Me anida, me acuna,
me engatusa
la cavidad runruneante
del cortejo de tu voz.


Yesica Jakobs

jueves, 8 de diciembre de 2011

En la guardia

Doctor,
hoy me duele algo
que no sé qué es.
No sé si me lo torcí
o me lo corté.
Ni sé si es Lo
o La,
si es externa,
o interno,
o quizás eterna.

No sé si acaso sangra,
¿podría infectarse?
¿debería vendarlo?
¿debería coserla?
¿Cómo haré para espantar
las moscas de un dolor
jamás localizado?
¿acaso sangra?
Necesito saberlo.

Doctor, usted no sabe
auscultarme el nombre,
anestesiar mi deseo
de nombrarla con la voz
en alto.
No sabe
pedirle a mi pasado
que abra la boca,
que diga “A”,
y luego aprenda
a cerrar la boca.
No sabe pesar
mi silencio
de sala de espera,
medicar mi vergüenza
en miligramos,
suturar los ojos
de mi vigilia...
no sabe, Doctor.

Agradezco

igualmente

su buena voluntad.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Enroscada

Y cuando creo que acaba,
que todo vuelve a su sitio,
y lo habitual me recibe
con un gesto vacante
que me abraza y recoge
con sus brazos rajados,
y me llena de aquello
que me deja sin rostro
y me lleva las ganas
a ese tiempo castaño
donde late tu pelo
y respiran tus versos,
es que tiembla tu cuerpo
y me descubre enroscada
en un hueco de dudas
callando tu nombre,
lamiendo tu risa,
llorando tus dedos,
bebiendo tus ojos,
soñando tus manos,
deseando tus ansias,
jadeando tu espalda,
y oliendo tus besos.


Yesica Jakobs

martes, 22 de noviembre de 2011

La venganza de las cosas

Por darme la vuelta
ante determinadas cosas,
las cosas también
se dieron vuelta un día.

Me cuenta mi intuición
que detrás de mi infantil disimulo
las ignoradas toman en cuenta
la necesidad de cerrar
todas las cuentas.
Solas se hacen cargo de los cargos.
Las cosas asumen la responsabilidad
que pretendo ajena.

Los perfumes tienen una gran nariz.
El espanto abre sus ojos enormes.

El lomo de lo temible
se proporciona una caricia corajuda.

Una palabra grita una voz grave.

El amor ha diseñado
su propio sistema cardiovascular.

A esa música no le agrada
cómo suenan mis oídos.

Y de a poco,
toda la noche cabe en la luna.

Y de repente,
toda mi casa habita en mí.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Imposible

Acuñar tu término en mi comienzo
Insistir a mazo y mortero

Repetir, repetir, repetir letras

Moler miles de muelas mudas
Negar nueve de noventa nudos
Tocar tres de treinta temas
Soltar seis de siete sustos

Devolver, revolver, disolver

El sueño a la liebre
Lo que viene en lo que vino
La unión de lo que se quiere suelto

Con tratar se pierde poco
Por perder se trata poco

Conquistar nada
¿Confesarlo? todo

lunes, 14 de noviembre de 2011

Alas dos (o bien "A las catorce")

Llega la hora
de la reflexión absurda.
Es la hora posterior
a las changas que apenas
compran el pan que dios
no quiere regalarnos,
el pan de cada día.

La hora siguiente al almuerzo
que comparto con mi vieja,
cuando una charla austera
la desalienta para quedarse
a la usual larga sobremesa.
Ella se sirve un tazón
de frutillas con azúcar,
y yo lavo los platos,
y me recuesto con un libro
que me hace pensar, porque
es la hora de la reflexión
absurda, posterior
a las caderas del día.

Así, pienso en los nombres
que amé
como se ama un sueño
de mayúsculas intrepables

y me duermo revisando
mis inexpertas habilidades
alpinistas.

martes, 8 de noviembre de 2011

Metamorfosis - Voilà ma femme!




Si desea ser mujer,
recite versos con las manos
abiertas en cada pecho,
elija el tamaño.
Converse con sus diferencias,
converse mucho, eso dicen.
Siéntase ridículo, ridícula,
pero no deje de recitar,
de conversar.
Depile su lenguaje,
no lo dude,
sin pelos en la lengua.
Pronuncie emes largas,
y suavemente
exagere las bilabiales rojas.
Observe sus uñas,
lime asperezas entre
la sensibilidad y la estupidez.
Una cosa es una cosa
y otra cosa es usted,
que ya se ha convertido
¡en cosa femenina!
El asombro arqueará
las cejas de su libro.

Si desea ser hombre,
simplemente recuéstese 
y coloque
la Poesía vertical de Juarroz
sobre su pelvis.

viernes, 4 de noviembre de 2011

En el 61

Anduve ventilando
mi secreto en el festival.
Lo llevé en el 61,
lo paseé por la plaza.

Un perro lo miró desinteresado
Una señora lo golpeó con la cartera
Un hombre lo rozó con el codo
Una chica lo mordió en un Tofi

Alguien me dijo: qué-hacés-acá
ventilando tu secreto
en medio del festival.
No ves que el viento
te lo engripa,
y la música 
te lo subleva.

Un hombre lo golpeó con el codo
Una señora lo rozó con la cartera
Un perro lo mordió en un Tofi
Una chica
lo miró
desinteresada.

Me piden que lo guarde
hasta el domingo,
que se termina el festival.

No.

El domingo pienso atarlo
en un poste de la plaza,
sin indicarle antes
el recorrido del 61.

jueves, 27 de octubre de 2011

La herida y el gimoteo

La poesía de lejos
me ha herido
con su lanza.

Indígena morena,
atrevida atinada,
me has abierto
mi lado más cerrado.

Cuando te oigo liberar
el pecho de donde maman
los hijos de tus versos,
yo sé que debo calzarme
los zapatos de correr,
porque viene tu flecha
apuntando ciega y directa.

Viene, me hiere y se va.
Se va, viene, me hiere,

se vuelve a ir.

Te corono Reina
del reino de la puntería.
Todas la veces
me convertís en fuente.

Que no te extrañe
si alguna vez,
amazona indómita,
al ristre vuelve seca
tu lanza.

A esta altura,
hay un lago carmesí
a los pies de mis pies.
Y ya no hay linfa mía
que no hayas bebido.

sábado, 15 de octubre de 2011

martes, 4 de octubre de 2011

El ayer es demasiado pasado

Los poetas de ahora escriben cosas así:

Cuando se rompió un caño
en la cocina de mi casa
que es en realidad la casa de mis padres
que es en verdad la casa de mis padrinos
que es por cierto la casa de la madre
de mi padrino...
Cuando eso sucedió
la mancha de humedad era
un hombre recostado
con gran nariz dotado
con un brazo levantado
a la altura de su pecho
y sus piernas deformes
tocaban la heladera.

Los poetas de ahora no quieren poetizar lo cotidiano, sino cotidianizar (¿qué?) lo poético.

Cuando me siento a escribir
en mi silla ruidosa
con mi teclado ruidoso
con mi taza de té
-        sorbiéndolo ruidosamente –
es porque pienso en vos
y el ruido de todo
me impide pensar.

(“en vos” concluiría yo, pero da lo mismo) Los poetas de ahora... ay, los poetas de ahora no desean alcanzar el ritmo, la métrica establecida, la rima prolija, no. Anhelan el protagonismo de la banalidad diaria de sus vidas en el único sitio donde pueden tenerlo: en un verso que es simplemente una oración para practicar análisis sintáctico básico.

El perro azul duerme bajo mi cama.
Tengo miedo de encender la luz
y levantar la frazada y mirar
bajo la cama donde podría
estar el perro azul
que duerme bajo mi cama
Ah, pero podría despertar
y morderme esos intentos
de crecer.

La-mentable. Los poetas de hoy se burlan de los poetas de ayer. No saben utilizar las expresiones que evocan “poemas de dorso de la mano en la frente”. En sus versos no funcionan las interjecciones.

¡Oh, primavera!
tu polen irrita, oh,
las mucosas nasales
de mis amores, oh.

¡Oh, primavera!
las alergias
me estornudan
recuerdos espantosos.

Los poetas de ahora son los poetas de ahora, del momento, del ya mismo. Y en este minuto comprendo que mis habilidades críticas son nulas.

El ayer es demasiado pasado,
muchos años irrecuperables.
Es hoy cuando el hombre recostado
me trae a la silla ruidosa
donde pienso en vos,
donde escucho ladrar al perro azul
y me burlo de expresiones remotas.

El poeta de ayer
era un caballero
que se retorcía en vano
dentro de su armadura

mientras que
el poeta de hoy
                 ensaya, 
libremente desvestido,
                 sus contorsiones.

Todos suelen escribir en verso para derrochar y transgredir espacios 

y algunos gustan de leer en voz alta 
para sentir que controlan
el tiempo que en realidad
es controlado
por la lectura ajena. 

jueves, 29 de septiembre de 2011

Ley 23.344

Escena disparadora
fuego, caja, acción.

Una mujer se fuma
un cigarrillo.


Yo me fumo una mujer.
Una mujer me fuma.
Si la mujer se esfuma,
yo me esfumo también.

La salud es perjudicial
para el acto de fumar.
¿Es saludable lo perjudicial
para fumarnos el acto?

Corte.
El que sigue.

martes, 27 de septiembre de 2011

Mostrar la voz de los versos

Los invito a pasar por aquí:

http://comoquienoyeleer.blogspot.com/

Un sitio algo olvidado donde leemos poemas en voz alta y esperamos a que alguien más se sume.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Primera Convención sobre el Problema del Amor

Honestamente, sin siquiera imaginar el resto de la Convención, paso a contarles en qué consistió la perspectiva de quien no osa llamarse poeta (por lo que se ha tenido que conformar con otra etiqueta).

Con la frente en alto, exclamó la Versera:

- ¡Señores y señoras!
Todos han expuesto
sus respetables
salidas de emergencia.
Distinta es
mi propuesta:
acabo de comprobar
que la única
solución
al problema del Amor

                 es el Amor.

Los gritos en desacuerdo desataron todos sus nudos. Cierta analogía era de esperarse:

- ¡Pero qué dice? Usted está “primitivamente” hablando del clavo que...

Mil veces se oyó caer la palabra martillada en efecto dominó, hasta que la voz de la Versera contestó:

- ¿... saca otro clavo?
No, claro que no,
estimado
señor
ebanista.

- ¿Cómo no? En todo caso, está ofreciendo sólo un espejo a la cuestión.

La indignación de los presentes era un sustantivo concreto. Todos habían asistido a la reunión asegurando ser víctimas del problema, con certificados de extrañas afecciones cardíacas.

-        Acaso sugiere sólo una parte del antídoto – dijo una mente abiertamente

- No, el Amor ha de ser
el remedio todo;

-        Acaso propone una sobredosis – dijo una mente irónicamente.

- Necesariamente.
De mesura no comprende
el asunto que nos ocupa.

Entre quejas y bostezos, la Versera explicó su sentencia con argumentos que podrían haber establecido un acuerdo unánime. Nadie estaba realmente oyendo. La Versera detuvo su discurso en la última A y escapó del lugar.

Medidas que se tomaron finalmente: aplicar la consabida medicación y posponer nuevamente el debate hasta el año siguiente. En el salón vacío, mientras barría, alguien dijo que quizás

sólo en prosa
se demuestra
la cosa.

viernes, 23 de septiembre de 2011

En medio de mi furia y mi tristeza... - Juana Bignozzi

En medio de mi furia y mi tristeza
vuelven para decirme
hasta cuándo resistirás
con esta poesía dura y guerrera
que mantiene el desconcierto aún en la vejez
ya nadie sabe de qué hablás
todo es una historia ignorada e indescifrable
y ya sólo enamora para siempre a ese fantasma

siempre se escribe para un fantasma
para una cuenta pendiente y oculta
para un fantasma íntimo y secreto
su presencia hace a los poetas

sola con él cruzaré esa última plaza vacía.

martes, 13 de septiembre de 2011

Para completar la mañana

Es necesario que canten
los pájaros del barrio,
instalados ya en el pino
los que antes vivían
en mi ciruelo,
el que preparaba
sus florcitas blancas
mientras todos en casa soñaban,
y sorprendía con nevadas
si trepábamos a sus ramas
para desear el patio ajeno.

Que mi madre tosa un poco
y arrastre sus pantuflas
hasta el baño, hasta la cocina,
hasta que hierva el agua,
mientras el gato da vueltas
y se acuesta sobre sus pies
exigiendo alimento
y palmaditas en la barriga.

Que un hombre afuera
grite ofertas en su megáfono
y el viento confunda
el pregoneo, y lo traduzca
para los oídos de los que madrugan
como una invitación
a probar frutas y verduras baratas,
de nombres incomprensibles.

Que el sonido de un escobillón
comente el hastío junto a su dueño,
y se detenga sobre la pala
recogiendo tierra, hojas,
papeles, colillas,
los vidrios de una pelea
que sólo el barrendero adivina.

Que el buen día de mi viejo
levante sus persianas
Que el auto bostece
exhalando su sueño de humo
Que la menta borre el ronquido
Que el café borre la menta 

La mañana no es
el final de la noche
sino su última
palabra.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El tropiezo - Décima forma




La memoria intacta
de tu postura inquieta
en el banco de madera,
temprano se despierta
- toda la noche simula
un ronquido que engaña.
Supiste bien, en un sentido,
que el tiempo le daba
varias vueltas de bufanda
al pescuezo de la tarde.

Para fingir que no importa
que los minutos y la noche
jueguen al ahorcado
basta con inventar un recreo
sin víctima ni verdugo,
sacar las manos cerradas
y el imperativo: elegí.

Tropezamos luego
en una esquina ¿te acordás?
Sin caminar tropezamos.
No sé vos,
equilibrista imprudente
sin brazos extendidos,
¿por qué causa?
te dejaste caer.
Yo, hecha toda de torpeza,
me perdí ahí sentada.
Fingiré ahora
que no me di cuenta y
por mirarte tanto así
me llevé puestos
tus ojos inmensos,
y tropecé con el beso

el beso conjuro
el beso hipnosis
el beso red
el beso trama
el beso faro.

Entonces supiste bien
demasiado bien
en el otro sentido.

Ya quisiera encontrar
el mismo día
la misma piedra
y tampoco lograría
esquivarla. 

viernes, 26 de agosto de 2011

Aniversario de Julio - Ya que Google se olvidó...

Hablar de la vida cierta, Julio,
de lo que se toca con 
todos los sentidos,
y hasta con el sexto 
y el octavo...

Pocas lecturas han cambiado tanto mi percepción de las cosas. 


jueves, 25 de agosto de 2011

Novena forma - La volvedora




Otro amanecer, 
otra despedida.
No te dejes ver, 
que nadie perciba
que tus ojos están llorando
ciegos de luz azul.

Día arriba, el agua
lenta fragua 
y cuenta nubes
entre sus enaguas, 
los silencios que robó.

No te dejes ver, 
que nadie perciba
que la vida se va escapando.

Hoy será otro ayer
que el mañana escriba
desde siempre y no sé hasta cuando
quizás lo sepas tú

Día arriba el viento 
en un lamento
te reclama
frío sin su aliento
los silencios 
que aprendió

Donde vas, donde vas sin él 
Soledad, es tu nombre
 y vuelta a esconderte en el brocal
  donde los cercos ya no te hablan

No te dejes ver
luna enloquecida
los fantasmas te andan buscando.

Para que volver
Si al llegar el día 
y estrellas espías habrá.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Llamado por los malos poetas - Fogwill

Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.

Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.

Que florezcan diez maos en el pantano
y en la barranca un Ele, un Juan,
un Gelman como elefante entero de cristal roto,
o un Rojas roto, mendigando
a la Reina de España.

(Ahora España
ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).

Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.

A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.

Todo eso abunda: faltan los poetas,
los mil, los diez mil malos, cada uno
armado con su libro de mierda. Faltan,
sus ensayitos y sus novela en preparación.
Ah.. y los curricola,
y sus diez mil applys nos faltan.

No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
humana de malos poetas. Que florezcan
cien millones de tentativas abortadas,
relecturas, incordios,
folios de cartulina, ilustraciones
de gente amiga, cenas
con gente amiga, exégesis, escolios,
tiempo perdido como todo.

Se necesitan poetas gay, poetas
lesbianas, poetas
consagrados a la cuestión del género,
poetas que canten al hambre, al hombre,
al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
a la estabilidad de las instituciones,
a la mancha de ozono, al agujero
de la revolución, al tajo agrio
de las mujeres, al latido
inaudible del pentium y a la guerra
entendida como continuidad de la política,
del comercio,
del ocio de escribir.

Se necesitan Betos, Titos, Carlos
que escriban poemas. Alejandras y Marthas
que escriban. Nombres para poetas,
anagramas, seudónimos y contraseñas
para el chat room del verso se necesitan.

Una poesía aquí del cirujeo en la veredas.
Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones.
Una poesía de los salones de lectura de versos.

Una poesía por las calles (venid a ver
los versos por las calles...)

Una poesía cosmopolita (subid a ver
los versos por la web...).

Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver
poesía en el pesebre del amor...)

Una poesía explosiva: etarra, ética,
poéticamente equivocada.

En los papeles, en los canales
culturales de cable, en las pantallas
y en los monitores, en las antologías y en revistas
y en libros y en emisiones clandestinas
de frecuencia modulada se buscan
poetas y más malos poetas:
grandes poetas celebrados pequeños,
poetas notorios, plumas iluminadas,
hombres nimios, miméticos,
deteriorados por el alcohol,
descerebrados por la droga,
hipnotizados por el sexo
idiotizados por el rock,
odiados, amados por la gente aquí.

En las habitaciones se buscan.
En un bar, en los flippers,
en los minutos de descanso de la oficina,
entre dos clases de gramática,
en clase media, en barrios
vigilados se buscan.

¿Habrá en la tropa?
¿En los balnearios, en los baños
públicos que han comenzado a construir?
¿En los certámenes de versos?
¿En los torneos de minifútbol?
¿Bajo el sol quieto?
¿A solas con su lengua?
¿A solas con una idea repetitiva?
¿Con gente?
¿Sin amor?

No es el fin de la historia, es
el comienzo de la histeria lingual.

Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
Falsifiquemos el deseo:
Te necesito nene.
Para empezar te necesito.
Para necesitar, te pido
ese minuto de poesía que necesito, necio:
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
que me acarices con sus ripios,
que me turbes la mente con otra idea banal,
y que me bañes todo con la trivialidad del medio.

Y en medio del camino, en el comienzo
de la comedia terrenal, quiero vivir
la necedad y la necesidad
de un sentimiento falso.

Se necesitan nuevos sentimientos,
nuevos pensamientos imbéciles, nuevas
propuestas para el cambio, causas
para temer, para tener,
aquí en el sur.

Y arriba España es un panal
de hormigas orientales:
rumanas, tunecinos,
suecas a la sombra de un Rey.

Riámonos del Rey.
De su fealdad.
De su fatalidad.
De Su Graciosa Realidad.
La realidad es un ensueño compartido.
La realidad de España
es su filosa lengua pronunciando la eñe
y su mojada espada pronunciando el orden
del capital y la sintaxis.

¡Ay, lengua:
aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
suturada de chips, y cubre
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!

Octava forma

En días como estos,
pero del año pasado,
también sostuve
esta taza en la mano,
la mano completa.

Miel, limón, menta,
(ambroxol en realidad)
también el año pasado,
calmaron apenas
los ladridos violentos
que se escapan del pecho.

Sostuve esta taza,
también el año pasado,
el día anterior
al día del duelo
con la mujer azul,
entre su inocencia fingida
y mi fingir inocente.

Debí sostener
también el año pasado
esta taza a medias llena
mientras pensaba que no,
que ni blanca ni negra,

que sí, las dos cruzábamos
los dedos

pero de formas disímiles.





viernes, 19 de agosto de 2011

Su laberinto


Ahí está, miren.
Sola y únicamente
en el jardín de mi cabeza.
Superando a Dédalo,
como artífice de una trampa
rizomática siempre,
barroca a veces.
Reinventando encrucijadas
entre setos astillosos,
sacrificando con excusas
a los hijos de sus deseos,

equivocándose,
errando,
pifiando con saña...

dando el hilo al minotauro,
dando muerte al héroe.

jueves, 18 de agosto de 2011

El miedo... - Rafael Guillén

El miedo, no. Tal vez, alta calina, 
la posibilidad del miedo, el muro 
que puede derrumbarse, porque es cierto 
que detrás está el mar. 
El miedo, no. El miedo tiene rostro, 
es exterior, concreto, 
como un fusil, como una cerradura, 
como un niño sufriendo, 
como lo negro que se esconde en todas 
las bocas de los hombres. 
El miedo, no, Tal vez sólo el estigma 
de los hijos del miedo.


Es una angosta calle interminable 
con todas las ventanas apagadas. 
Es una hilera de viscosas manos 
amables, sí, no amigas. 
Es una pesadilla 
de espeluznantes y corteses ritos. 
El miedo, no. El miedo es un portazo. 
Estoy hablando aquí de un laberinto 
de puertas entornadas, con supuestas 
razones para ser, para no ser, 
para clasificar la desventura, 
o la ventura, el pan, o la mirada 
-ternura y miedo y frío- por los hijos 
que crecen. Y el silencio. 
Y las ciudades rutilantes, huecas. 
Y la mediocridad, como una lava 
caliente, derramada 
sobre el trigo, y la voz, y las ideas.


No es el miedo. Aún no ha llegado el miedo. 
Pero vendrá. Es la conciencia doble 
de que la paz también es movimiento. 
Y lo digo en voz alta y receloso. 
Y no es el miedo, no. Es la certeza 
de que me estoy jugando, en una carta, 
lo único que pude, 
tallo a tallo,  hacinar para los hombres.

jueves, 11 de agosto de 2011

Pequeña quimera


Úvula bajo la falda
de una campana,
te pido:

impulsa tu llamado
para que ella venga
un buen día bueno,
a pasear conmigo,
a bailar el vals
de los locos errados,
de los genios abiertos,
a tantear la hierba
a la altura de su cintura,
a dejar flores bilabiadas,
bocas de dragón,
sobre las ruinas tiernas

de
alguna
cama.

sábado, 6 de agosto de 2011

Esta no, che.

Esta noche...
no.

(Quisiera empezar
un poema con otro verso
que fuera
otro primer verso,
que las primeras impresiones
y todo eso).

Esta noche
       me dictan –
otra vez
te tengo acá,
en el estómago.
Nada de latidos
ni crayones rojos.

Estás en mi panza,
con tus dos ojos prisma,
y así mi ombligo saca
una lengua arcoiris
que atraviesa
la penumbra de plata
-        de ella no voy a hablar.

Toda vez que esto sucede,
muero, te digo, muero
de cosquillas tan viejas
que vuelven a nacer.

La lengua vertical
con todos sus colores
me muestra un límite
y me dice que uso
mal las ideas.
Se aburre y se multiplica
y toca
las cuatro esquinas
del cuarto pentagonal.
Se burla de mí, se burla.
Yo digo que está bien,
que para qué salen
las lenguas
del ombligo
de un estómago
que contiene
tus ojos prisma,
si no es para hacer mofa
de las ideas
que intentan describir
la forma en que se llega
a semejante digestión.


viernes, 5 de agosto de 2011

Aceptar

En estos tiempos,
el primer paso
para el olvido
consiste en
saber cuándo
y en qué botón
dar el click.

viernes, 29 de julio de 2011

La constante

La historia de la distancia
vuelta parábola
dio la lección del día:

nuestros pájaros de fuego
no se corresponden.

Pero el tiempo
y el despecho
no son inconciliables:

el segundo le pide
el minuto al primero

(el primero cede
cuarenta segundos)

Pero el reloj
y la tinta.

Pero el olvido
y el despertador.  

domingo, 24 de julio de 2011

Creo que por fin te he despedido - Renata Durán

Creo que por fin
te he despedido.
Porque logré
que dé lo mismo
que estés aquí
o allá.
De todos modos
estás lejos.

jueves, 14 de julio de 2011

El regreso a casa

Ahí donde sucumben
las apuestas del sol,
tras los edificios
que estiran sus sombras
para tocar el estadio,
se adivinan siluetas
queriendo descalzar
la jornada diurna,
tanteando la pared
para encender la luz,
balbuceando un saludo,
para avisar sobre el arribo
a muebles y plantas y jaulas.

Mientras, en la vereda, la luna
se adelanta / duplicada
en los ojos de las siluetas
que pasan envueltas en lanas,
pieles, quejas, a paso presto,
sin notar la particular
mirada satelital / del resto,

y en la calle, la sola fila
de vehículos atrapados
anticipa, para el aire,
un accidente inexcusable.

Hay caballos y carros
que no corresponden
al paisaje citadino,
y los conductores alterados
lo informan con bocinas
que chillan de aburrimiento
y puños enguantados.

De pronto, y como siempre,
se deja oír el grito
de una ambulancia,
el de un pibe perdido,
el de una mujer enferma,
el de un hombre feliz...
me advierten:
la vorágine urbana 
y su llamado de atención.

Por eso, con gesto invariable,
me quedo mirando 
la inmensa arteria del caos
que me lleva a casa.

domingo, 26 de junio de 2011

Entonces no

En mi próxima vida
- pensé -
quiero ser una flor
y vivir simplemente
de los tres elementos.

Después, Lidia,
mi vecina,
me dijo que las flores
además y también
necesitan amor.

En mi próxima vida
quiero ser un cardo
- pensé -
mientras Lidia
clavaba la pala con furia,
tironeaba maldiciendo,

y menos mal
que tiene puestos
esos guantes tejidos
(con bolitas de goma)
que a veces
yo también uso.

jueves, 23 de junio de 2011

Jaque

¿Qué hacés, qué querés hacer,
rigor de caramelo en el piso,
cansancio de trompo mareado,
fiscal de pasiones insurrectas?

Hay cosas que hierven,
dentro de sí hierven.
Pero no hierven
groseras, lascivas, ebullentes.
Hierven puras, libres,
colmadas de burbujas
y luego espuma
y luego infusión.

¿Qué es lo que querés hacer
con las cosas que hierven,
cuento de final único,
vergüenza que se confunde,
miedo a quien lleva
otros ojos en los ojos?

Hay cosas que miran
fuera de sí miran
Pero no miran
asomando unas pestañas,
espiando, tras la puerta,
temiendo represalias.
Miran abiertas, delatándose
voluntariamente,
esperando el beso
de las represalias.

¿Qué vas a hacer, entonces,
con las cosas que miran,
ridícula aceptación colectiva,
camino al tedio de lo normal,
pudor en todo su derecho
que pone una mano
sobre la boca de quien lleva
otras voces en la voz?

Hay cosas que callan,
dentro y fuera de sí callan.

Pero, shhh...

Que el silencio reina

porque vos sabés coronarlo.

domingo, 12 de junio de 2011

Al papelito caprichoso

que una lapicera recorre
como un bicho herido
que desparrama sustancias
de jugos reales
y líneas chuecas

que sostiene la última
cereza lavada / con su gota
terminando de caerle
por la pancita tan roja
tan casi-guinda

que huele el dedo meñique
y no quiere alisar sus pliegues
para soñar el nombre joven
y no quiere plegar lo llano
para nombrar el joven sueño

que no puede
con lo que le mandan
hacerse barco, ave,
hacer ceniza, hacer sendero

que ojalá no fuera
para rayas y rayos

para frutas y gotas
para letras

y bollos. 

jueves, 2 de junio de 2011

Blind

Nunca te vi

romperte una uña
desarmando un bolso

desperezarte contenta en la silla
luego de una cena excesiva

jugar con el cable
de un teléfono público

llorar sin pañuelos
(consiguiente manga o muñeca desnuda)

llorar el llanto de otro llanto.

Y tampoco te vi

escupir murciélagos
en la cara de un idiota

mancharte de risa y bronca
por una cadena suelta

apagar la luz
del peor día de tus noches

contener una mueca
de qué tonta lo que dice

y levantar el alfiler

pinchar el vestigio
de las cosas que se animan

y bajar un brazo

levantar el otro para dejar
a la mano que mira

mirar de lejos
a mis ojos vendados.

domingo, 29 de mayo de 2011

El saxofonista

Hola, me dijo
¿salimos?, me dijo.

Lo había conocido
sobre la madera vieja
de un viejo escenario.

No, le dije, no sé

no sé si quiero
conocerte
con las mejillas
desinfladas.

Tienen razón

Pero meterme
en mí misma
es salir

de todo.

martes, 17 de mayo de 2011

Te madrugo al pedo

Ayer viajé al pedo
esperé el tren que no tomé
al pedo
el colectivo que se llenó
al pedo

Estudiás al pedo, me dijeron
lo sé, les dije
igual mañana dejo,
y pasado agarro
al pedo, me dijeron

Llamá al profe, que debe estar
al pedo
llamé y llamé
estaba y, además, estaba
al pedo

Por la mañana hacía frío
y me abrigué tanto
al pedo
me puse lo que planché
al pedo

(Si después se me arrugó
hasta el propósito)

Porque el día se ensoleció
al pedo
y prolijamente pensé en vos...
sí, carajo
pero cuidado, ojo

eso no, eso ni,
eso nunca se arruga.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Dos y cuatro

Es el olor a estreno
de prendas que no compro,
que mi madre se empeña
en regalarme
porque “descuajeringada
andás”, me dice.

Es treinta y tres veces
el saludo y treinta y cuatro
el agradecimiento

Son libros presumidos
en bolsitas enmoñadas
en celofanes caprichosos
Salgan, salgan, les digo
que quiero leer
que quiero hojear, oler
quiero
no hay tiempo, viene
un cuñado inmaduro
a quebrarme una oreja
gesto pasado de moda
la mano fría ¡la mano!

Es notar el cambio neutro
Crecer no se puede más
cincuenta, cincuenta y cinco
puntas de pie, simio, dale
para el flash.

Es notable el cambio neutro
Cosas que logré 
en el tiempo ventitrés
Logré dejar uñas enteras
Dije más de lo que debí decir
Dije menos de lo que quería
Dije dame, dije di, dije pavadas
Dije café ¡y jugo y té!
Quiero todavía hojear, oler
Leer quiero
No, dejá el papel
para otro regalo...
Años en eso
¿Cuántos?
No importa, dejá en paz
mis orejas.

Son treinta
y tres abrazos

Y treinta
y cuatro brazos
y quiero dos

Feliz ¡cuidado!
Pero, che...

Es la mancha
violácea
que siempre muestra
la misma forma.

jueves, 5 de mayo de 2011

La sesión (año y medio) - Promiscua

Pongámoslo así, Martinez:

Me pasa que
me acuesto todas las noches / con un poema distinto
pero al otro día amenezco siempre
enamorada del mismo

Me acuesto y les manoseo / nos manoseamos
todos los sentidos
pero me duermo siempre (y sueño)
pensando en el mismo

- O la misma...

- (Predecible, Martinez) No, no, EL poema...

- LA poesía, Marie. Es claro que es el género, Marie.

- (No me digas Marie) ¿Porque es poesía?

- Además, Marie, además.

domingo, 1 de mayo de 2011

Aglomerar

Voz sobre 
vos
en el cuarto
verso del verso

Grito sobre 
grito
en la estructura
del silencio

Carta sobre 
carta

Y

Sobre 
  sobre 
    sobre

jueves, 28 de abril de 2011

Anécdota búlgara - Carlos Drummond de Andrade

Había una vez un zar naturalista
que cazaba hombres.
Cuando le dijeron que también se cazan mariposas y
                                                                    [golondrinas,
quedó muy espantado
y le pareció una barbaridad.

martes, 26 de abril de 2011

El muy torpe

Se va a poner
así nomás
a buscarte una puerta
una ventana
el tan torpe

jamás se dará cuenta
no sabrá
que sos
en realidad

así

laberíntica.

lunes, 25 de abril de 2011

Algo así

Yo no sé,
sentir hoy
algo así
justo hoy
esa congoja absurda
como si
no sé
hubiera llegado tarde
al domingo.

domingo, 24 de abril de 2011

Una fuerte discusión

Ella (Angélica) : -  ¡Me odiás! Me odiás porque soy fea, soy negra, soy bicho común (y vos serás bicho raro), soy "igual a todas", soy mendiga de desechos, soy de una comunidad fuerte (aunque la pretendan aplastable), soy voladora, puedo asustarte con sólo asomar todos mis sentidos - en un solo par fino - a los pies de tu cama, soy signo de mugre ¡tu mugre!, de humedad, de jardín insectívoramente colonizado, no te rasqués, no te rasqués que ni te toqué, y además, yo no pico.

Yo: - Te equivocás, querida. Te odio, sí, porque te vi, te vi viendo lo que veo sin que me vean, te vi leyendo sobre mi cuaderno, te encontré sobre el reflejo de mis lágrimas en el baño, ¡en la cortina de la ducha! ¡perversa pervertida!, hablando de mí con el único cazador de la casa, cómo hiciste para convencerlo de no darte muerte, a vos sola, única sobreviviente, que hurgás entre mis trámites pendientes, entre lo que escondo, que espiás mis contraseñas, que presenciás mis cenas solitarias, que caminás, imagino, los tejidos de mi abrigo diario, que sabés si me duele algo ¡Qué sabés si me duele algo!... te odio, sí... porque sos entrometida.

Disculpe, señor lector.
Le comento, le confirmo:
anoche mantuve
una fuerte discusión
con una cucaracha.

jueves, 21 de abril de 2011

Rezongando

Vengo a quejarme
Porque dos plumas
De tu almohadón de vuelo
Han caído en mi sueño moa

Vengo a elevar
Mi pequeña queja grave
Porque estás llegando
Diez veces tarde
A tu cita con vos

Vengo a cruzarme
De brazos y de casa
Porque no se quitan
Tus hebras color café
Del saco color hueso

Vengo a mantener
Mi postura de denuncia
Erguida, uni-formada,
Porque era sólo
El hilo libre
Lo que cediste

Porque, para colmo,
Me agrada que me empapes
Sin saberlo
Con tu lluvia de chaus
Porque, encima,
Ando chapoteando
Sabiéndolo
En los charcos que deja

Porque para colmo
¡El colmo!
Porque encima
¡La cima!

domingo, 10 de abril de 2011

Sólo así estudiaré

Usted me ayudará
a leer a toda velocidad
para luego olvidarlo todo.
Para ello, pondrá al azar,
entre página y página, un poemita
impreso en letra once, uno que yo
desconozca, eso es importante,
o alguno que conozca pero,
en realidad, no reconozca.

Quien escribe, ávida
de verso con miel,
se lanzará a la rápida
lectura babieca, a los tropezones,
en busca de dios sabe
qué pulso avieso.
Al encuentro efusivo
de cada encuentro lírico
habrá el desplazamiento, mire,
de lo que no era ritmo
y, por tanto, lo que sea
dato odioso, estéril,
dicho con dios sabe
qué gélida ciencia
del pasado. Lo olvidaré todo y
ay, ya quisiera hallar
el siguiente.