viernes, 26 de noviembre de 2010

No sé escribir. 
Nunca sé 
si pongo el punto
en el lugar correcto


No sé hablar.
Nunca supe
conocer gentes
de esas que hablan


No sé mentir.
Nunca sabré
callarme a tiempo
ahora, por ejemplo.


No sé si sé 
decir 
aunque sea
a destiempo:
No-sé


¡Y punto!… (creo)

martes, 23 de noviembre de 2010

Billete soldado

No puedo ir a microcentro sin chicles. Por alguna razón los necesito. Quizás porque cuando los mastico me siento ocupada en algo y el viaje y el resto de la tarde pasan más rápido. 
Kiosco a la vista. Una chica me atiende de pésimo humor. Hola, me dice. Pero no es un hola de bienvenida sino de impaciencia, con una hache casi jota, porque pasan treinta segundos y yo sigo paseando la vista por la hermosa y variada cantidad de chicles que hay en el mostrador. No lo hago intencionalmente… o sí, a lo mejor sí, porque me resulta cómica y encantadora la forma en la que la chica mueve la cabeza y abre apenas la boca no pudiendo empezar a decir el precio porque yo indico otra marca, otro color, otra envoltura, incluso otra golosina, sabiendo que sólo quiero chicles. La empleada se pone “cómo”, aunque no lo diga (educadita), amaga para atender a otros clientes pero creo que me ve ahí, señalando el mostrador todo, el kiosco todo, qué loca risa interna, y creo que quiere concentrar su bronca en mí, directora sin batuta  de esa orquesta de glucosa, aún consciente de mi elección sin azúcar.
Me aburro del jueguito. “Esto”, le digo sonriendo, le muestro, dando vueltas el paquete varias veces como haciéndole adivinar qué cosa era esa, la que yo sostenía en lo alto como un trofeo o un diploma. “Doss pessoss”, me grita frunciendo el entrecejo. Meto la mano en el bolsillo, conteniendo la risa en cada muela, en las encías, mordiéndome los labios porque entonces sería yo la que le pondría la cereza al postre. Es que saco un billete pardo, débil, rasgado en sus cuatro puntitas, casi húmedo, casi seco, con el número 2 difuminado, foto en sepia de Mitre con un agujerito en la frente. Se lo alcanzo tranquilamente mientras ella prepara el NO con la cabeza, y creo que en el momento izquierdo del rechazo, me dice:

- No te lo puedo aceptar, flaca… ¡este billete fue a la guerra! 

sábado, 13 de noviembre de 2010

Relativos

Considerado

Pienso
en el mosquito
que aún siendo mosquito
piensa
en el corazón de la araña


Pasado

Fijate vos que
cada vez
que vira tu pecho
yo abrazo
todas tus espaldas

jueves, 11 de noviembre de 2010

No me iré.
Mi mano quedó abierta
Palma seca
Que huele tu lluvia

No me iré.
A mi noche perturba
La curva triste
De tu noche

No me iré.
La distancia no altera
El circuito
Que recorro

-  Yo sé permanecer
Con gesto tranquilo
En mi gesto inquieto-

No me iré.
Pues me falta cometer
Un par de pecados

lunes, 1 de noviembre de 2010

25

Sabés, hace poco, Almagro se me pasó por la ventanilla del colectivo como un cortometraje veloz y yo me acordé de tus velas, el cofrecito, los caramelos, tus ojos húmedos… no pienses que olvidé que hoy se te fue un año a vos.