martes, 26 de octubre de 2010

viernes, 22 de octubre de 2010

Tercera forma



Estoy tan sensible que todo lo que me toca los sentidos me produce una reacción alérgica.

Acabo de abrir la ventana y la brisa de esta mañana de fines de octubre - y de semana - se me metió por los oídos como una cucaracha. La rima abierta que salió palabras atrás no me causa un efecto muy distinto.

En el pulverizador automático alguien puso un perfume de vainilla que me eriza los vellos de la nariz, idea por demás horrible e impresionante para la imaginación pero qué tanto enroscar las cosas para hacerlas bellas cuando son en sí desagradables y no hay con qué darles.

Doy vuelta la hoja de un libro y el mínimo roce con el papel me raya el meñique de la mano izquierda. (Pienso que lo mínimo afecta lo que es mínimo). Enseguida salen en patota los glóbulos rojos (a todos los veo, a to-dos) que debería recuperar - hace tanto – ingiriendo carnes, prescribió la doctora Leal. A todo esto, me digo, mejor levanto las manos, hasta que se me duerman, con el objetivo obligatorio, impuesto, de no tocarte.

Estoy tan estúpidamente sensible que tan solo haber mordido, recién, un chocolate con frutilla, me produjo un cosquilleo generalizado en la boca, y tengo miedo de abrirla porque a ver si voy y te digo, entre tanta risa, más bobadas pegajosas, y eso te produce una reacción alérgica.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Fragmento de "La mendiga" (César Aira)

"La sociedad se da forma en la proliferación de los nombres. 'Amor', es una marca de masitas. 'Unión', la de una yerba. 'Siempre', el nombre de un dancing. 'Eternidad', una marca de calefones. Pretender aferrarse a las palabras, pretender a partir de ellas la eterna unión de los amantes, es vano, porque las palabras en el fondo no significan nada. Los jóvenes amantes se separan, como un par de gorriones en sus juegos locos entre la vereda y la rama de un árbol, saltan disparados por un resorte invisible, se extravían en los rayos de la luz"

César Aira

martes, 12 de octubre de 2010

Otro de Julio


Lucas, sus largas marchas

Todo el mundo sabe que la Tierra está separada de los otros astros por una cantidad variable de años luz. Lo que pocos saben (en realidad, solamente yo) es que Margarita está separada de mí por una cantidad considerable de años caracol.
Al principio pensé que se trataba de años tortuga, pero he tenido que abandonar esa unidad de medida demasiado halagadora. Por poco que camine una tortuga, yo hubiera terminado por llegar a Margarita, pero en cambio Osvaldo, mi caracol preferido, no me deja la menor esperanza. Vaya a saber cuando se inici o la marcha que lo fue distanciando imperceptiblemente de mi zapato izquierdo, luego que lo hube orientado con extrema precisión hacia el tumbo que lo llevara a Margarita. Repleto de lechuga fresca, cuidado y atendido amorosamente, su primer avance fue promisorio, y me dije esperanzadamente que antes de que el pino del patio sobrepasara la altura del tejado, los plateados cuernos de Osvaldo entrarían en el campo visual de Margarita pare llevarle mi mensaje simpático; entretanto, desde aquí podía ser feliz imaginando su alegría al verlo llegar, la agitación de sus trenzas y sus brazos.
Tal vez los años luz son todos iguales, pero no los años caracol, y Osvaldo ha cesado de merecer mi confianza. No es que se detenga, pues me ha sido posible verificar por su huella argentada que prosigue su marcha y que mantiene la buena dirección, aunque esto suponga pare el subir y bajar incontables paredes o atravesar íntegramente una f ábrica de fideos. Pero más me cuesta a mí comprobar esa meritoria exactitud, y dos veces he sido arrestado por guardianes enfurecidos a quienes he tenido que decir las peores mentiras puesto que la verdad me hubiera valido una lluvia de trompadas. Lo triste es que Margarita, sentada en su sillón de terciopelo tosa, me espera del otro lado de la ciudad. Si en vez de Osvaldo yo me hubiera servido de los años luz, ya tendríamos nietos; pero cuando se ama largo y dulcemente, cuando se quiere llegar al termino de una paulatina esperanza, es lógico que se elijan los años caracol. Es tan difícil, después de todo, decidir cuales son las ventajas y cuales los inconvenientes de estas opciones.


Julio Cortázar

viernes, 8 de octubre de 2010

Moznosti Dialogu (1982) - Dimensiones del diálogo

Quise traer este corto bastante conocido del gran Jan Švankmajer.

Se divide en 3 partes. En orden: la "discusión exhaustiva", el "discurso apasionado" y la "conversación efectiva" (dudo de esa última traducción).

Son 11 preciosos y confusos minutitos.

Blackbird (by Bobby)

A blackbird sings Blackbird

miércoles, 6 de octubre de 2010

Vos

Me nacés, me empezás,
me crecés, me morís.
Me abrís, me revolvés,
me jugás, me cerrás.
Me conseguís, me derrochás,
me rompés, me resignás.
Me arrancás, me dolés,
me sufrís, me devolvés.
Me amanecés, me transgredís,
me ardés, me apagás.
Me trepás, me subís,
me andás, me descendés.
Me ceñís, me retorcés,
me disolvés, me tragás.
Me fingís, me ensayás,
me dudás, me terminás.

lunes, 4 de octubre de 2010

Texto sacado de contexto

"Carajo, ¿a qué le tienen tanto miedo ustedes? ¿Y a quién sino a los resentidos y a los desconfiados les pueden molestar las experiencias digamos extremas y por lo tanto difíciles cuando es obvio que sólo unos pocos las llevan adelante? ¿No será, che, que para ciertos niveles todo lo que no es inmediatamente claro es culpablemente oscuro? ¿No habrá una secreta y a veces siniestra necesidad de uniformar la escala de valores para poder sacar la cabeza por encima de la ola?"

Julio Cortázar