lunes, 6 de septiembre de 2010

Grité tu apodo con una H al final… algo así como una onomatopeya.

Como si decir/gritar tu apodo fuera una forma de onomatopeyar el silencio. Acaso habla éste, y tiene sus propios sonidos y su propio sistema lingüístico.

Si el dolor también habla, ¿por qué no el silencio?

Para tratar de explicarme (con pronombre reflexivo), por ejemplo: decir “Ay”, no es lo mismo que decir “me duele”, porque si decimos esto último, racionalizamos, en cierta forma, ese dolor. En cambio, si proferimos la interjección “Ay”, es el dolor mismo el que habla.

Pienso entonces que el sistema lingüístico del dolor y del silencio podría ser esencialmente onomatopéyico.

3 comentarios:

aku dijo...

Estás muy Negroni che!

Si el dolor te habla, trata de que sea para decirte "che! hace mucho que no estoy con vos eh!"

Vamos, vamos, arriba ese animo! (si es que esta bajo)

Recorde que tenia un usuario aqui asi que me loguee.

Bueno, luego de una frase que no aporto nada nuevo y relevante, me retiro, no sin antes decirle que aparezca! jajaja

Saludos!

Mimo dijo...

¡Sí, Marian! De paso avisamos que fue idea de Negroni y no mía esto de que el dolor hable :) Negroni dixit!

jordim dijo...

La onomatopeya nos guía..