lunes, 30 de agosto de 2010

Estoy asistiendo al evento tortuoso
que es mi transformación.
Considero un mínimo extracto de cambio
y ya me siento fuera de mí
Y ahí voy:
Me es inevitable verme
mudando mi almita
del mito al mate
Y si dejo de verme, miento
Y muero lo mío, miro lo mudo
Muerdo lo mismo

De manera que no acudo
si me insiste la huída
al vigésimo tercer abandono
Y que surja sin miedo
el miedo
a la alteración inapelable
que me persigue
con un gesto
de querer cambiarme
el parche del pecho
por un dolorcito
último modelo

5 comentarios:

Mariano dijo...

No hace falta que se transforme, mujer!
La idea es mantener la escencia y que en todo caso sean las circunstancias las que se tengan que acomodar.
Se que no me va a entender nada de lo que digo, mucho menos con el sentido lugubre que le estoy dando a la cosa, pero bueno, sepa comprender, yo mismo no estoy en una situacion muy luminosa que digamos.

Un beso!

Mimo dijo...

Marian:
Cuando las cosas no se acomodan, opto por la transformación... para adaptarme ¿vio?

¡Ilumínese! ¡Compre un reflector! No vaya todo apagado a la clase de corrección.

Natalia dijo...

Hola Mimo! hace tanto que no entraba por acá...Me encantó! buen uso de la aliteración, me gustó eso de repetir la "m":
"Me es inevitable verme
mudando mi almita
del mito al mate
Y si dejo de verme, miento
Y muero lo mío, miro lo mudo
Muerdo lo mismo"

muy bueno! saluditos...

Mimo dijo...

¡Ahí va, Natalia! Era eso lo que quería lograr :)

lola dijo...

hermoso!