miércoles, 7 de abril de 2010

En mi bolso

Traigo este deseo de siglos
intacto, orignal
Este interrogante
curtido ya
por el NO
Este camisón de barro
seco y quebrado
Esta paciencia granadera
pero sin guerra
ni bastones

Extraño que no considere
de esas cosas
su peso...

Quizás
porque también traigo
una pluma
del pájaro más bello
del makassar
(para ponértela en el pelo
o para la planta triste
de tus pies)

2 comentarios:

Carlos Galeon dijo...

Un deseo de siglos, y una pluma tan leve como el viento. Bella figura y hermoso poema pleno de profundidad.
Un abrazo.

Melibea dijo...

¡Hola, maja!

Tus garabatos tienen poco de eso. Yo hace tiempo que no escribo poesía; a ver si encuentro la inspiración trabajando.

Un abrazo

PD: el café sienta bien en cualquier parte, sobre todo si es con compañía. Yo te dejo uno en mi blog, ¿qué tal con alfajor?

Chau