lunes, 1 de marzo de 2010

Vergüenza

Me refiero
a la forma de temerle
al rechazo
por ser predecible la trama
y predecible el final.

Hablar otra vez
de una piel sola
ofrecida al aire
y del mundo observando
ese nudismo
como el ojo de un búho
como un viejo que ríe
con sus cuatro dientes
fieles.

1 comentario:

Carlos Galeon dijo...

No temas nunca el rechazo, cosa que es de estultos, sigue desgarrando papeles con tu pluma, y que sus quejas eleven tus suspiros, para que podamos disfrutarlos, como luciérnagas nocturnas que alumbran un camino.
Me gusta mucho tu poesía, transmites sentimiento desde un mundo propio y surrealista, pleno de imágenes potentes. Sigue adelante. Un fuerte abrazo.