domingo, 27 de septiembre de 2009

Más vale hombre en mano...



Y sí, vos decíle que sí, que mañana le das pasto y pendejos que muevan las piernas, y una de cuero, y un grito o varios, y una redundante secuencia interminable de sonidos.

Hacéle ganar la rifa al pobre diablo, al diablo pobre. Garpále un crucero a algún país limítrofe, que se aleje (pero no tanto).

Y que diga sí a la pregunta, y que no pregunte, que afirme: porque así lo quiere Dios (que ahora los muy incautos piensan que el nuestro y el de ellos es el mismo) y de paso ponéle un templo cerquita, que vaya a cruzarle las manos al que no se ve ni se quiere hacer ver.

Y vos fumá. Retorcéte el bigote y mirálo mientras se arrastra por un premio, por un descanso, por un pibe tan pequeño, y qué lindo cómo labura parejito, si total no sirve para gran cosa. La culpa la tiene él, por nacer (por nacer entre los que no quieren aprender, entre los que no vale la pena educar) y el bigote y el puro lo tenés vos, y el whisky te hace más generoso y por ahí le soltás una pierna para que se junte a charlar con algún igual (ese que en esa misma condición sabe que no merece nada más y se lo hace entender al otro y se arma la gran pelotera porque el más inteligente se queda callado y le dice al otro que cierre la jeta y que se joda). Pero no se lo digas, che, que se va a avivar… y más vale hombre en mano que todas esas ideas volando.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Con ese cuidado de puntitas
(de dedos y de rímel) de pies
viniste a abandonarme

otra vez

me dejaste un beso en el bolsillo
y chocolates y almendras
en la frente.
Cada vez que destapo mi pluma
hay una flecha que retrocede
y señala un blanco
al que no suele atinar.
Uno ve tanto anhelo en cobre
cuando quiere mojarse los pies...
Pero suele hacerse notar
el que no cree en esas fuentes.
Siempre hay algún botón de madera
sumergido en medio
que lo observa todo
con sus cuatro ojos.


Mariela Lanús
19 de septiembre del 2009

domingo, 6 de septiembre de 2009