viernes, 7 de agosto de 2009

Free run - (José Watanabe )


En medio de la limpia llanura, el cerro.
Sus enormes volutas de piedras encimadas
parecen hervores del infierno.

Llego hasta él
por una senda de cabras. Vengo a ver
sus petroglifos, esa persistencia del hombre en la piedra.

De pronto, precediendo una estela de polvo,
llega una camioneta
inexplicable en estos lugares desolados.
Todo empieza a ser insólito: dos muchachos,
como apariciones, bajan en pantaloneras
y comienzan a trepar ágilmente el cerro. Al parecer
sólo los mueve la alegría de sus musculos.

Saltan de una saliente de piedra a otra,
a las sucesivas otras, la escala
de su alegría. Pienso
en la difícil armonía entre el obstáculo y el cuerpo,
tal el diestro frente al toro
o el poeta frente al poema: se muere
por la disonancia de un pie en falso.

Los muchachos desaparecen en las alturas.
Yo permanezco feliz
en mi lenta esfera
donde respirar es una acción tan intensa
como el impulso
de cualquier bella máquina en movimiento.

1 comentario:

Mimo dijo...

Parece que no interesa mucho el pobre José...