viernes, 15 de mayo de 2009

Primer nocturno


¡Pero qué tarde se ha hecho ya! Tanto, que hasta los grillos se han puesto a roncar. Y en nombre de la noche brindan dos o tres (no más) ladridos.
Hay un sueño prematuro en una almohada. Hay ojos entornados, voces de cigarrillo en la pantalla… ¿Quién llamó a la hora en que la hora duerme? ¡Esa sola insolencia sacudió las orejas de un gato y detuvo el mecanismo mandibular del bostezo!
Miren que en varios parpadeos cabe el destino de una monografía. Pero qué importa si no nos importa que el café despierte sólo a la carne de una hoja, salpicándola como en juego y ducha sutil.
Para mañana no hay que hacer más que descifrar la noche y adivinar sus confines: la niebla, el primer pájaro aterido (entre el grado cuatro y la rama cinco), las mejillas de hielo, el suelo que nos sostiene los pasos insomnes hasta que se cansa y nos deja sentados frente a la ventana para recibir al cielo que cuelga una luz diáfana y se tiñe perezosamente del color que madruga.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial ese final...............
MRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR spec.

Mimo dijo...

Gracias, Mr. Spector. Salud, che!

Limada dijo...

y sí, tengo astigmatismo, es justifica el confundir lanús con el lugar, y el resto ia lo conté.


me gusta lo escrito.

L`AURA dijo...

Hermoso relato!Cada noche no debe ser muy distinta a la noche anterior, ni a la anterior tampoco.Sin embargo uno no se cansa de descifrarla.Ni de intentar descifrarse,supongo.
Un beso.