miércoles, 27 de mayo de 2009

Vidamí

Una canción de Spinetta que encontré entre la música de mi padre y que- pensé- había olvidado. Sin embargo, la canté sin equivocar la letra y recordé que aún me atrapa (aunque no sea lo mejor del flaco). Para volver - por tres minutos y un poco más - a los sonidos de Luigi.

viernes, 15 de mayo de 2009

Primer nocturno


¡Pero qué tarde se ha hecho ya! Tanto, que hasta los grillos se han puesto a roncar. Y en nombre de la noche brindan dos o tres (no más) ladridos.
Hay un sueño prematuro en una almohada. Hay ojos entornados, voces de cigarrillo en la pantalla… ¿Quién llamó a la hora en que la hora duerme? ¡Esa sola insolencia sacudió las orejas de un gato y detuvo el mecanismo mandibular del bostezo!
Miren que en varios parpadeos cabe el destino de una monografía. Pero qué importa si no nos importa que el café despierte sólo a la carne de una hoja, salpicándola como en juego y ducha sutil.
Para mañana no hay que hacer más que descifrar la noche y adivinar sus confines: la niebla, el primer pájaro aterido (entre el grado cuatro y la rama cinco), las mejillas de hielo, el suelo que nos sostiene los pasos insomnes hasta que se cansa y nos deja sentados frente a la ventana para recibir al cielo que cuelga una luz diáfana y se tiñe perezosamente del color que madruga.

lunes, 11 de mayo de 2009

Cumpleaños

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.


Ángel González

martes, 5 de mayo de 2009

Me basta así

Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.


Ángel González
(1922-2008)

viernes, 1 de mayo de 2009

Amar/temer/partir

Es cierto que “Somos un verbo regular”

Y en terminaciones AR-ER-IR

TODOS amamos, tememos y partimos...

amamos... y porque amamos, tememos...

y porque tememos...

partimos... hasta los confines del sillón donde se resbala el ánimo

y lo ido es lo que siempre debe volver...

entonces tenemos ganas de volver a amar...

y temer...

y partir…


Mariela