jueves, 18 de septiembre de 2008

La verdad de las grullas


Tomé el libro y soplé sobre su lomo. Las partículas de polvo se separaron desde el centro como iniciando una carrera hacia el vacío, abandonando a las otras en círculo, y descubrieron rápidamente un título que mi voz leyó temblando: “La verdad de las grullas”.

Era casi un hombre o casi una mujer. Un hombre (por decirlo así) atrapando ondas sonoras y pretendiendo tanto del mundo... haciéndole señas como a un taxi para que pare y lo lleve. Dará vueltas como todos los tontos. Nosotros somos los tontos y nadie se escapa, todos esperamos las manos del río. “Por eso todos nos estamos mirando”. Recurría a la razón para buscar al Sin razón pero el cielo se entrometía. ¡Tonto! Porque esperaba al Sin razón para que lo aleje como un destello. “Por eso todos nos estamos buscando”, decía con melodía conocida por nadie. No alcanza con sólo desearlo. Esperaba entre la luz, los árboles, en el aire, el agua. Esperaba y desesperaba por culpa del pasado, cada vez más lejano, cada vez más perdido en el bosque azul de la oscuridad. ¡Orgulloso! “Nada es imposible sin tu amor”, gritaba susurrando. Mientras él espera, las ciudades se vuelven junglas hasta la muerte y somos la causa de ello, “por eso todos nos estamos alejando”, por decirlo así. Aún entre los árboles, en el aire, en la laguna, aún el deseo del hombre esperando al mundo, o a un rey, o tan sólo a una mujer, o esperando tan solo... tan solo. Recuerda las noches de verano y, entre ellas, seguramente mi desilusión, o la de usted. ¿Sigue creyendo que todo es posible aún sin un amor?. En eso, pasan las grullas y le quitan su esperanza, arrojan lápices y le dictan sus consejos sabios: “No te aventures más allá del valle mortal”. Supo el hombre lo que ya sabía. Allí todo consiste en saber cazar al más tonto, al más débil, para dañarle hasta el sueño. No quiere eso el hombre (o la mujer). ¡No será entonces humano!. Porque hay que saber distinguirlos, aprender a distinguirnos, y es que “por eso todos nos estamos mirando”.


Mariela Lanús
Luis Alberto Spinetta
18 de Septiembre del 2008

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