sábado, 31 de mayo de 2008

Teoría sobre la vida en Clave de Sol

Somos enormes armarios de universo,
plagados de nuestra niñez
juegos, tonterías y diccionarios.
Encerrados en una pava bastante destartalada,
con agujeros con forma de estrellas
nos dividimos del otro lado
por un muro de puertas que pocos logran abrir.
El resto nos quedamos de este lado, mirando
las verdades del incosciente sin saber distinguir
la realidad de la fantasía.
Pero por ahí nos dejamos llevar entre campos
de flores, llenos de azafrán
mirando el cielo y cantándole a los que deseamos ver.
Así en nuestra mente viviremos.
Gentileza de los chicos de "Flogera"

martes, 27 de mayo de 2008

La noche urgente

Me urge encadenarme a tus piernas,
que se pierda mi aliento
en el laberinto de tus orejas,
desatar mis secretos sobre tus labios
y sumergirlos luego en lo más recóndito
de tu boca tácita.
Quiero percibirte como a la noche,
que desciende sobre mí
como un ave rapaz
que me roba los sentidos,
los mezcla, los confunde,
y yo puedo tocar el rumor de tu perfume.
En la esencia de esta embriaguez
irrumpe con violenta fragilidad
la danza de las dos,
que nos buscamos los ojos
deseándonos el fin infinito.
Nos quejamos, nos peleamos,
nos retorcemos en los rigurosos confines
de nuestras formas visibles.
Somos niñas sumidas en un capricho verdoso.
Estallan nuestras miradas,
nuestras manos, nuestras voces,
el aire, las alas de la noche...
Y yo logro hincar mis dedos
como banderas de victorias en tu espalda.
Cuando el rigor de la madrugada nos calma,
mi voluntad es amparar
el misterio de tu sueño
y custodiar de cerca la faz de tu pecho.



viernes, 9 de mayo de 2008

Deshaciendo silencio

Existir entre las medusas
delicadas del mar más dócil
te transforma en algo
que no forma parte
de lo real.
Que mis anhelos estén
a tu completo servicio
se debe a mi impaciencia
por descifrar tu naturaleza.
La torpe sordez lo oye.
Hasta los muros se preparan
para la dulce irrupción.
Acaso lo oyó tu noche
Acá sólo yo, tú no
Acá, sol o yo...
Acá sólo...
Allá, no.
Vocifera tu último sueño
que llega lo único
que para soñar
nos exige estar despiertos.
Al desgarro del silencio
acudió el primer acorde.
Por fin dejé los días de guerra
para escuchar su paz.

Lanús, Mariela