miércoles, 24 de diciembre de 2008

Universario de la uniprosa

La inerte contraprisa me desocupa. Esa afirmación renegada me detonaba los ex-sesos. Ahora y más tarde no podré dejar de subcaer hasta el postabismo. Enmimismada, busco las multiletras preinventadas que confiesen mis deseos de remudar mis pies a las cosmorillas, a las costántricas peninsulares incruzables. ¿Cómo desinterpelar al cielo más alto sobre mi antedestino? Yo no quiero el desrrecuerdo del mar sino la ultravisión inmediata de lo transmarino. Pero no. Pero nunca. La bi-virginidad de mis ojos ya es presagiable. Este descanso cansino, pro-hogareño, insumergible, antioceánico, desincitante, uniformemente hiper-rutinesco.


Lanús, Mariela
23 de Diciembre del 2008

domingo, 21 de diciembre de 2008

Cristales por doquier

Calló la noche y todos comenzaron a hablar. De las voces emanaban olores frutales, y cuando estas se pisaban y alargaban las vocales, todo parecía estar hecho de uvas. Algunos, tal vez, miraban con las bocas, y cuando las cerraban – para tragar linfas y palabras imprudentes – parecían dormidos, o expertos en parpadeos.
Cada uno cuidaba muy bien de su copa, pues las moscas eran pocas pero astutas; ellas incluso sabían posarse en la lengua del que no sabía parpadear, y socorrerlo causaba tales molestias, que el tumulto reinante se volvía rumor humillante. Cuando todos regresaban a su parloteo, la paz se tomaba un descanso, y una mujer encendía un cigarrillo para olvidar el ridículo incidente del insecto intruso. Ella no sabía muy bien si ese era el momento, pero igualmente aprovechaba el barullo para soltar el humo en la cara de su compañero mientras enumeraba reclamos inaudibles.
Un hombre – que ya había bebido demasiado – seguía, con un movimiento de cejas, los segundos de un reloj hasta cansarse, y sólo entonces maldecía cada grano de arena. Dos chicas intercambiaban sus copas, hacían música en círculos con sus dedos índices y reían por dentro porque sabían de la transgresión que suponía hacer semejantes cosas. Un anciano las observaba envidioso porque su copa se rehusaba a silbar.
Cada cual en lo suyo y, de repente, lo suyo en cada cual. Las copas se vaciaron y nadie pudo contener su descontento súbito. Los más tranquilos rompieron en llanto; los rebeldes, en gritos; los caprichosos, en berrinches infantiles. Una joven profesora rompía con algunas reglas gramaticales mientras insultaba al “anciano decrépito, falta de escrúpulos, cuándo ha vístose eso, inbendito viejo desfeliz...”.
La conducta más acertada fue la de alguien que decidió aplacar la locura de la noche arrojando las copas contra las paredes blancas que ahora se llenaban de estrellitas moradas. En ese momento, todos lanzaron miradas perplejas al suelo, cerraron la boca sólo por miedo a las moscas, y se dedicaron a buscar – con los ojos y con el ceño fruncido – los pedacitos de sus copas, apartando los ajenos, para unirlos nuevamente, entre furtivas sacudidas de manos, heridas y cortadas inevitables.


Mariela Lanús
21 de Diciembre del 2008

jueves, 18 de diciembre de 2008

Espera - Alfonsina Storni

He de darte las manos, espera, todavía
está llena la tierra del murmullo del día.
La bóveda celeste no deja ver ninguna
de sus estrellas... duerme en los cielos la luna.

He de darte las manos, pero aguarda, que ahora
todo piensa y trabaja -la vida es previsora-
Pero el corazón mío se esconde solitario,
desconsolado y triste por el bullicio diario.

Hace falta que todo lo que se mueve cobre
una vaga pereza, que el esfuerzo zozobre,
que caiga sobre el mundo un tranquilo descanso,
un medio todo dulce, consolador y manso.

Espera... dulcemente, balsámica de calma,
se llegará la noche, yo te daré las manos,
pero ahora lo impiden esos ruidos mundanos;
hay luz en demasía, no puedo verte el alma.

Storni, Alfonsina

Palabras mayores, queridos lectores.

lunes, 15 de diciembre de 2008

En mi gruta

Hoy soy un desparpajo de ideas, de insultos, de golpes, de malos deseos. Tengo todo mi dolor en el bolsillo, arrugado como un billete de dos pesos.
Por considerar a quienes amo (son más de los que lo saben), nunca saldré de mi guarida (y en mi guarida no sé ni cocinar). Mantendré la mirada fija en la entrada y lanzaré tres gritos al primer timbrazo: Leave me alone!.
“¿Quién te mandó a temerle al cosmos?”, me dicen. Y los pasos se van, percusivos, se alejan delatándose hacia otra parte.
Tengo una lanza en mi mano y un escudo en mi voz grave. No cometan una estupidez. Dejen lentamente su consejo, reclamo o sarcasmo en el suelo y márchense. Cuando los encuentre (mañana o pasado) será como cortar orquídeas.


Mariela Lanús
15 de Diciembre del 2008

domingo, 14 de diciembre de 2008

Dime la forma

Un tema que considero hermoso es este de Luis Alberto Spinetta. Es del álbum "Peluson of milk" (del cual "Cada luz" es un bello tema también, entre otros). El solo de bajo es del señor Javier Malosetti.
Una canción para escuchar sin zapatos. (Si no puede oirla por cuestiones técnicas, ¡entonces sería bueno que la busque!)


sábado, 13 de diciembre de 2008

Flor del tiempo fugaz...

Flor del tiempo fugaz
Dame un espacio
entre tu cuello y tus pies
Yo puedo abrazarme
por siempre a tu tallo
Considera mi forma
casi humana
¿No es acaso
lamentable?
No temas, entonces
Comprende: nosotras
no somos de esta tierra
Jugamos a querer
como dos idiotas
Pero tu aroma...
¿quién lo entiende?
Te llevaré, amiga,
a un país hermoso
donde el suelo es de azúcar
Obvio y simple remedio
para nuestras amargas raíces.



Mariela Lanús
11 de Diciembre del 2008

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El cielo que cambia

Hay de esas gentes que cuando llueve cubren sus cabezas con el primer periódico que encuentran, o que ya tienen, o que compran para cubrirse, porque ya saben - mientras cuentan, desconfiados, el vuelto - que el cielo no se nubla en vano, nunca. Y si no moja, entonces sopla; y si no sopla, entonces oscurece, pero nunca porque sí y jamás porque no. El cielo, a diferencia de algunas personas y del reloj, siempre cambia por algo. Hay que recordarlo, incluso anotarlo si se tiene a mano un buen papel que no se eche a perder con el tiempo y con la humedad. ¡A no olvidarlo! Porque hasta el cielo sabe llover de memoria.


sábado, 6 de diciembre de 2008

Un almuerzo

Mamá revuelve los platos y en ese ruido suena un qué-sé-yo de la hora justa y del bocado oportuno. Los sonidos se mezclan, pero si uno se esfuerza puede separarlos y armar alguna melodía, seguramente no tan buena como la que ya compusieron el apuro y el llamado de mamá. Porque el almuerzo no está aún servido. Hay que ayudar a poner y disponer todo, con meticulosa cautela, sobre el ritual de la mesa, del mediodía y la tortilla que se desarma un poco, no mucho, sólo lo necesario en la fuente circular.
Hoy somos pocos aunque falte uno. A mamá le gusta siempre que nunca dejemos de ser todos, pero bueno... alguien ya pinchó su presa y no hay tiempo para pensar en el plato vacío o el cuchillo limpio. ¡Qué despropósito! ¡Si todo está para ensuciarse! Los dedos de Anita, las sonrisas de “los viejos” y los olores vírgenes del aire. El tiempo es una mandíbula enorme que mastica (y nos mastica) los restos de un almuerzo efímero.


viernes, 5 de diciembre de 2008

Siesta

Es tiempo ya de ir a la cama.
Yo te abandonaré en la orilla
y tú te ahogarás después
entre los peces del sueño
que te quitarán los zapatos
y te cantarán la canción
que dice que
antes que saber hablar
es mejor saber callar.
Dime ahora si
esta siesta eterna
no es mejor que la vigilia
que nos castigaba
noche y día.
Alguien
debía dormir...



martes, 2 de diciembre de 2008

Identificación

“Con frecuencia he pensado que la mejor forma de vida para mí consistiría en encerrarme en lo más hondo de una vasta cueva con una lámpara y todo lo necesario para escribir, Me traerían la comida y me la dejarían siempre lejos de donde yo estuviera instalado, detrás de la puerta más exterior de la cueva. Ir a buscarla, en camisón, a través de toda las bóvedas, sería mi único paseo. Acto seguido regresaría a mi mesa, comería lenta y concienzudamente, y enseguida me pondría de nuevo a escribir. ¡Lo que sería capaz de escribir entonces! ¡De qué profundidades lo sacaría! ¡Sin esfuerzo! Pues la concentración extrema no sabe lo que es el esfuerzo. Lo único que quizás no perseverase, y al primer fracaso, tal vez inevitable incluso en tales condiciones, no podría menos que hundirme en las más grandes de las locuras: ¿qué dices a esto, mi amor? ¡No retrocedas ante el habitante de la cueva!”


Franz Kafka

lunes, 24 de noviembre de 2008

El cosmos de Vera


Hay cuerpos fugaces
Y cuerpos eternos

Y aves gigantescas

Que surcan

sólo las posibles noches


Cuando el tacto no alcanza

Ella abre sus otros

Nueve sentidos

Divide los colores

En millones

Inventa dioses vegetales

Que acuden

Cuando oyen

Que Vera cuenta

Los filamentos de una hoja


Para vestirte, Vera,

¿Usarás acaso las manos

De las nueve musas

Y te negarás
Ante la seda más etérea?


¡Ay, quién pudiera, Vera,
Imitar tus gestos sutiles
Cuando sale de tus dedos

Una criatura nueva!

Para terminar

Y descansar por fin

En el comienzo de tu universo

Sólo un verso.



viernes, 21 de noviembre de 2008

A mis plumas


Reina:
Su Majestad es caprichosa. No aceptó un transplante común. Su apellido me obliga a respetarla, la operación fue llevada a cabo con sumo cuidado. Despertó enseguida, pero no le gustó volver... yo sé por qué rehuye mis trazos... usted extraña los de Gabi... su cursiva prolija, elegante, pretenciosa, altanera... ya le pedí disculpas y paciencia, recién comienzo a entenderla... comprendo que este papel lastime vuestros delicados pies... y lo lamento. Su resignación a mi caligrafía me conmueve.

Morena:
Te costó resucitar. Te sacudí tanto de la cintura... te pido disculpas. Tu sangre no resultó ser un problema para mi bolsillo, ni siquiera para el de Gabi. Con unos pocos centavos te compramos seis vidas (por supuesto, más cortas que las de Reina). No le cuentes que mi mano te prefiere, te lo ruego, su poder no tiene límites... ya la he visto cómo dibuja palabras en Ruso entre el índice y el pulgar de Gabi. Pero... ¡qué más da!, con vos mi Inglés es mucho más fluido. No importa qué digan del color o el valor de tus venas.

Your blood will paint
the most beautiful night
I’ve ever seen!


Mariela Lanús
21 de Noviembre del 2008

Quiero aclarar que no se trata, en lo absoluto, de un fetichismo de los objetos ni nada parecido. Gracias.

Limbo


De caminar descalza
De adivinar estrellas
De dibujar con sangre
De mi pasar las huellas
Y de clavarme cruces, para creer.

De ver crecer escarcha
sobre la piel ajena
y de enterrar fantasmas
bajo la tierra negra
y de tragar cenizas, para engendrar.

Ay, tan cansada de andar
por este Limbo atroz
espectro fiel
que nadie ve
que nadie quiere ver.

De revolver la nada
De desafiar tormentas
De envenenarme el alma
Con esperanzas muertas
De ver nacer mis alas
Y no volar.

Y de cambiar de casa
de equivocar las puertas
y de beber mis lágrimas
de miedo o de vergüenza
de no encontrar palabras, para mentir.

Ay, tan cansada de andar
por este Limbo atroz
espectro fiel
que nadie ve
que nadie quiere ver.


Roxana Amed

Roxana es de esas cantantes-músicas (desórdenes de género) que me hacen cosquillas en los oídos. Tiene una voz maravillosa. No voy a subir su música porque me parece que se merece que la busquen. Este tema es de su primer álbum: "Limbo".

www.roxana-amed.com

domingo, 26 de octubre de 2008

Hoy despierto...

Hoy despierto para no morir
y para no morir despierto a Oliverio
levantándole la tapa de sus letras.
Todavía el sol entra en líneas,
en hexagramas.
El libro me mira con los brazos abiertos
Sólo veo los versos que marcan
los hilos de luz...
los versos
fastidiosos
porque no es la primera vez
que quemo sus ojos
con una mañana
dolorosamente lumínica.

viernes, 24 de octubre de 2008

El papel traga la tinta...

El papel traga la tinta como la tierra a la lluvia.
La lluvia del martes abría bocas en mi jardín.
Mi jardín cuenta historias a una ronda de cuatro.
Cuatro de diciembre, día número 338 del año en el calendario.
El calendario crucifica días desde tu ausencia.
Tu ausencia desgarra el espacio entre mi pecho y la pared.
La pared muestra los ríos que terminan en mi cama.
Mi cama cobija pecados capitales... pereza...
La pereza es mi lápiz durmiendo sobre la hoja.
La hoja inmaculada, intacta,
primitiva, sedienta
o muerta de sed.


jueves, 2 de octubre de 2008

Lejanía

Mi ser henchido de barcos blancos.
Mi ser reventando sentires.
Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos.
Quiero destruir la picazón de tus pestañas.
Quiero rehuir la inquietud de tus labios.
Por qué tu visión fantasmagórica redondea los cálices de estas horas?

Alejandra Pizarnik (Claro)

lunes, 29 de septiembre de 2008

Abracadabra

Abra cada puerta abra
Abra cada boca abra
A mí me llaman al silencio
Pero usted, usted abra
Cada obra cada libro abra
Habrá grietas cada vez que abra
Abra cuerpo cada alma abra
Abra triste cada ojo abra
Abra trenzas cada cabeza abra
Abrazos cada brazo abra
Abra rejas cada idea abra
Abra sargas cada sábana abra
Abra medios muerta cada tumba abra
Habrá suelos fértiles cada verso abra

sábado, 20 de septiembre de 2008

Por las alcantarillas se pasea...

Por las alcantarillas se pasea un sueño feroz, un sueño nocturno, pegajoso, de esos que no duran mucho. Se detiene para descansar y saludar a algunas ratas y cuando para ello levanta su mano, podemos verle los brazos escuálidos y adivinar que alguna vez alguien dejó de alimentarlo. Tranquilamente podríamos decir que no es nuestro y mirarlo con desdén, de arriba abajo y de abajo arriba y desde todos los ángulos mientras nos pasa cerquita como un insecto ciego, pero lo cierto es que se mueve casi como un picaflor. También podemos hacernos los desentendidos y, desde nuestra distancia (dos metros de indiferencia), arrojarle algunas migajas para que siga paseando por un ratito hasta que se canse y vaya a dormir con los demás roedores.

jueves, 18 de septiembre de 2008

La verdad de las grullas


Tomé el libro y soplé sobre su lomo. Las partículas de polvo se separaron desde el centro como iniciando una carrera hacia el vacío, abandonando a las otras en círculo, y descubrieron rápidamente un título que mi voz leyó temblando: “La verdad de las grullas”.

Era casi un hombre o casi una mujer. Un hombre (por decirlo así) atrapando ondas sonoras y pretendiendo tanto del mundo... haciéndole señas como a un taxi para que pare y lo lleve. Dará vueltas como todos los tontos. Nosotros somos los tontos y nadie se escapa, todos esperamos las manos del río. “Por eso todos nos estamos mirando”. Recurría a la razón para buscar al Sin razón pero el cielo se entrometía. ¡Tonto! Porque esperaba al Sin razón para que lo aleje como un destello. “Por eso todos nos estamos buscando”, decía con melodía conocida por nadie. No alcanza con sólo desearlo. Esperaba entre la luz, los árboles, en el aire, el agua. Esperaba y desesperaba por culpa del pasado, cada vez más lejano, cada vez más perdido en el bosque azul de la oscuridad. ¡Orgulloso! “Nada es imposible sin tu amor”, gritaba susurrando. Mientras él espera, las ciudades se vuelven junglas hasta la muerte y somos la causa de ello, “por eso todos nos estamos alejando”, por decirlo así. Aún entre los árboles, en el aire, en la laguna, aún el deseo del hombre esperando al mundo, o a un rey, o tan sólo a una mujer, o esperando tan solo... tan solo. Recuerda las noches de verano y, entre ellas, seguramente mi desilusión, o la de usted. ¿Sigue creyendo que todo es posible aún sin un amor?. En eso, pasan las grullas y le quitan su esperanza, arrojan lápices y le dictan sus consejos sabios: “No te aventures más allá del valle mortal”. Supo el hombre lo que ya sabía. Allí todo consiste en saber cazar al más tonto, al más débil, para dañarle hasta el sueño. No quiere eso el hombre (o la mujer). ¡No será entonces humano!. Porque hay que saber distinguirlos, aprender a distinguirnos, y es que “por eso todos nos estamos mirando”.


Mariela Lanús
Luis Alberto Spinetta
18 de Septiembre del 2008

sábado, 13 de septiembre de 2008

Esto no va a durar mucho...

Esto no va a durar mucho,
porque el odio de Dios me observa.
Sabe él que yo no quiero ver tantos ojos
ni reír por tantas estupideces.
Aún si extrañara Buenos Aires,
aún si masticara la hierba venenosa,
yo no estaría atada a esos árboles
ni me seduciría el escándalo sobre ruedas.
Todavía alejo a esas criaturas, a todas
Con mi forma de ser espeluznante, de ser YO.
Otros vendrán a decirme que no diga
Y se irán sobre sus manos
para que olvide las huellas de sus pasos.


sábado, 6 de septiembre de 2008

Consejos para estar solo


Elija un lugar en la lejanía (cuanto más lejos, mejor) y recluya allí su insignificante existencia. Pero antes no olvide tomar un libro, cualquiera.
Ya en su territorio (suyo y sólo suyo), cierre las rejas, el candado, la puerta, las cortinas, la boca. Siéntese en el suelo y cruce sus piernas (crúcelas como pueda). Abra los brazos, extiéndalos. Cierre los ojos y, con sus manos (brazos extendidos, recuerde), tantee el vacío a su alrededor. Comprenda que la ausencia es menester. Es entonces cuando comenzará a sentir ganas de cartas, de mensajes, de otros rostros, de voces... ¡Esto recién comienza! ¡Abrace sus piernas, no desespere, abrace sus piernas!. Entierre la cara entre sus rodillas como estuviera viendo dentro de un jarrón (de eso se trata). Luego de unos minutos levante la cabeza (las lágrimas no importan porque son sólo lágrimas). Observe el techo, mírelo con todas sus miradas, con todos sus gestos, con todos sus ojos. Ahora recuéstese. Tantee el suelo. Comprenda que el frío es necesario. Si su estado físico se lo permite, puede volver a abrazar sus piernas. Acompáñese con una canción, cántele a su reflejo en la baldosa número tres, arréglese la camisa en la número cinco. Póngase de pie sobre la número ocho. Sonría (sonría como pueda). Coloque sus manos sobre su cabeza. Olvide sus recuerdos, no desespere, olvide sus recuerdos y vuelva a recordarlos.
Ahora sí, usted está impregnado de ausencia. Entonces deslícese despacio por cada rincón, llene los espacios con su soledad (de eso se trata).
Bien, si ha seguido los consejos al pie de cada letra, ya habrá pasado media hora...
Y, por cierto, con el libro – no desespere- con el libro puede usted hacer lo que le parezca más conveniente.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Por último, sin ese buen aroma sucesivo...

Por último, sin ese buen aroma sucesivo,
sin él,
sin su cuociente melancólico,
cierra su manto mi ventaja suave,
mis condiciones cierran sus cajitas.

¡Ay, cómo la sensación arruga tanto!
¡Ay, cómo una idea fija me ha entrado en una uña!

Albino, áspero, abierto, con temblorosa hectárea,
mi deleite cae viernes,
mas mi triste tristumbre se compone de cólera y tristeza
y, a su borde arenoso e indoloro,
la sensación me arruga, me arrincona.

Ladrones de oro, víctimas de plata:
el oro que robara yo a mis víctimas,
¡rico de mí olvidándolo!
la plata que robara a mis ladrones,
¡pobre de mí olvidándolo!

Execrable sistema, clima en nombre del cielo, del bronquio y la quebrada,
la cantidad enorme de dinero que cuesta el ser pobre.

Vallejo, César (1892-1938)
A veces quiero escribir así... y a veces... quiero escribir.

domingo, 10 de agosto de 2008

Encuentro


¿Quién se encuentra así?... nadie. ¿Quién se encuentra en un tren destartalado? Quién se encuentra buscando a alguien más para no dejar tan intacta la soledad y compartir las quejas y el temor de quedarse hasta altas horas de la noche encerrada en un vagón. Porque a veces se me ocurren esas tonterías. A veces se me ocurre que pasamos allí la noche y vos me hablás de Nebrija, de un príncipe, de otras cosas, y te confieso que no me gusta estudiar y que no sé escribir poesía pero la escribo de todos modos. Y pasamos allí la noche, y la noche nos pasa allí. Se me ocurre que querés compartir un asiento o un cigarrillo pero yo no fumo y vos ya encontraste un lugar en el espacio para las mochilas. Y yo te observo con temor, con el temor que siempre me persigue, y es que me asustan un poco tu barba y tus piernas colgando. Entonces se me ocurre que frente a una ventana cualquier cobarde se tienta. Total, vos estás ahí arriba, como un niño serio, concentrado y yo puedo planear perfectamente mi huída... ¿hacia dónde?. La clase de Gramática ya está comenzada y, por cierto, afuera espera la noche. Quizás sea ella quien me sujeta a mi asiento y me obliga a intentar descifrar los mensajes en cada bocanada de humo. ¿Qué me decías cuando se pasó la noche, cuando pasamos la noche, cuando nos pasó? ¿Nos reconocimos en el instante en el que nos encontramos porque yo buscaba a alguien más? Yo podría haberte advertido de mí, de todo lo que tiene que ver conmigo pero pasamos la noche, y la luz y el tren se deshicieron de nosotros y nos devolvieron a nuestras vidas.


lunes, 4 de agosto de 2008

Sostengo

Sostener la nota y el pensamiento
Y con esa idea, la pluma y el cuaderno.
Sostener lo que con los dedos sueño
Y con el poema, la mirada y el silencio.
Sostener lo que no tengo
Y con el olvido, tu foto
Y con el recuerdo
Sostener lo que no suelto.
Sostenerlo todo y de pronto
Sostener nada
Sos lo que no tengo
Sos lo que no suelto.



viernes, 18 de julio de 2008

Estos días

Estos días pesan
como un gato adormecido
sobre mi cabeza.
Son olas que me arrastran
hacia el mediodía-alta mar,
hacia la noche-orilla.
Soy una rama deshojada,
un mensaje sin destino.
Estos días son disfraces
que descubren
lo mejor de mis defectos,
que develan
lo peor de mis virtudes.
Estos días tienen sus manos
sobre mi boca
y se abrazan a mi cuello.
Son siestas eternas, melancolía
de un niño que se arrebuja
contra su madre,
acaricia con sus dedos pequeñitos
las sienes del mundo
para calmar al felino molesto
con el peso del sueño
y el metrónomo de los segundos.


sábado, 28 de junio de 2008

Garabato con plumas

Te dibujo así, poema,
con el fluir de mi sangre azul
y sin pretensiones
de realeza.
Te dibujo así, poema,
con reverencias constantes
sobre el papel
que se somete a la caricia
impredecible de los trazos.
Te dibujo así, poema
Ya sé que no serás
lo que quisieras ser
Por eso te dibujo así
Con plumas nuevas
Y quizás, poema, quizás
en el último punto
despliegues las alas para huir
de tu propio fin.


Mariela Lanús
(Para Gabriel Ángel)
21 de junio del 2008

miércoles, 11 de junio de 2008

Las manos cambian


Las manos cambian
Porque sufren
Porque tocan
Porque el tiempo
Porque el agua
Porque el fuego
Porque la tinta
Porque la sal
Porque otras manos
Las obligan
A volverse mapas
Y a morir
Buscando
entre bifurcaciones
Las razones
De esos cambios

Mariela Lanús
9 de Junio del 2008

sábado, 31 de mayo de 2008

Teoría sobre la vida en Clave de Sol

Somos enormes armarios de universo,
plagados de nuestra niñez
juegos, tonterías y diccionarios.
Encerrados en una pava bastante destartalada,
con agujeros con forma de estrellas
nos dividimos del otro lado
por un muro de puertas que pocos logran abrir.
El resto nos quedamos de este lado, mirando
las verdades del incosciente sin saber distinguir
la realidad de la fantasía.
Pero por ahí nos dejamos llevar entre campos
de flores, llenos de azafrán
mirando el cielo y cantándole a los que deseamos ver.
Así en nuestra mente viviremos.
Gentileza de los chicos de "Flogera"

martes, 27 de mayo de 2008

La noche urgente

Me urge encadenarme a tus piernas,
que se pierda mi aliento
en el laberinto de tus orejas,
desatar mis secretos sobre tus labios
y sumergirlos luego en lo más recóndito
de tu boca tácita.
Quiero percibirte como a la noche,
que desciende sobre mí
como un ave rapaz
que me roba los sentidos,
los mezcla, los confunde,
y yo puedo tocar el rumor de tu perfume.
En la esencia de esta embriaguez
irrumpe con violenta fragilidad
la danza de las dos,
que nos buscamos los ojos
deseándonos el fin infinito.
Nos quejamos, nos peleamos,
nos retorcemos en los rigurosos confines
de nuestras formas visibles.
Somos niñas sumidas en un capricho verdoso.
Estallan nuestras miradas,
nuestras manos, nuestras voces,
el aire, las alas de la noche...
Y yo logro hincar mis dedos
como banderas de victorias en tu espalda.
Cuando el rigor de la madrugada nos calma,
mi voluntad es amparar
el misterio de tu sueño
y custodiar de cerca la faz de tu pecho.



viernes, 9 de mayo de 2008

Deshaciendo silencio

Existir entre las medusas
delicadas del mar más dócil
te transforma en algo
que no forma parte
de lo real.
Que mis anhelos estén
a tu completo servicio
se debe a mi impaciencia
por descifrar tu naturaleza.
La torpe sordez lo oye.
Hasta los muros se preparan
para la dulce irrupción.
Acaso lo oyó tu noche
Acá sólo yo, tú no
Acá, sol o yo...
Acá sólo...
Allá, no.
Vocifera tu último sueño
que llega lo único
que para soñar
nos exige estar despiertos.
Al desgarro del silencio
acudió el primer acorde.
Por fin dejé los días de guerra
para escuchar su paz.

Lanús, Mariela