martes, 10 de octubre de 2017

¿No estás contento...?

¿No estás contento con tu posesión
de los días? ¿Te da miedo perderla?
¿Crees estar de más de lo que siempre
cambia y es destruido? ¿No te basta
ese poco de sol que aún embiste
tu cuerpo que envejece? Pues observa,
esta mañana han levantado el techo
de la casa del frente. Al descubierto
han quedado las vigas, ya podridas.
Las cambian. Y entretanto, otra vez llueve.
Las recubren de nuevo con las tejas
viejas. Y la pizarra queda en lo alto
del techo, amontonada. Y el sol vuelve
de pronto, brilla en las tejas desnudas,
y tú, en tu corazón, sientes un raro
brío que te conmueve --y avergüénzate--
de amor a ti, mientras allá en el cielo
un lejanísimo tambor, azul,
redobla por tu libertad, que es un grito que vuela.


Carlo Betocchi

lunes, 9 de octubre de 2017

Desaparecida

La semana pasada
me encontré con una 
ex compañera 
yendo a la oficina yo
camino al parque ella
me saludó con un abrazo
porque hay gente así buena
pero enseguida puso los puños
a los lados de su cadera
y exclamó 
yo estoy enojada con vos
estás desaparecida nena
le cambié de tema
cómo está tu hija
saliste a caminar
y el laburo y la carrera 
y el amor y otras penas
pero desaparecer acaso
es cierto compañera que
hace años tengo entre ceja
y ceja esa idea
y no y no y no
pienso mientras se aleja 
no hay cómo 
no hay dónde
no hay manera.

domingo, 25 de diciembre de 2016

No te levantes al filo del tiempo
no pierdas de vista 
al segundo colibrí / que se mueve
borrando fragmentos de espacio
innecesario / el aire espera
tu recibimiento consciente
junto a la ventana / la persiana
espía la negligencia de la sombra
demasiado demorada sobre el casi todo
que duerme ¡todavía! juntando restos
de te-queda-tiempo aún de sobra
para seguir matando con imposibles
sueños rezagados.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Acondicionado

Esta madrugada los mosquitos 
se alimentan de nosotras
chupan vida de los lugares
más absurdos de consumir
Yo tengo varios mordiscos
en el dedo índice derecho
y siento ridículo rascarme
mientras vos das vueltas
en tu lado fresco de la cama
como si alguno estuviera
acampando en tu cuerpo
para aprovechar el rico aire
acondicionado.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Mientras escribo esto

La gata Diana
se ha sentado en mi pierna
y observa, cazadora, cómo
se mueve la pluma. Sube
a la mesa, baja a mi pierna,
calcula la distancia
moviendo su cola. Lanza
zarpazos en falso, vuelve
a subir a la mesa.
Lo ha convertido en todo
un deporte. Debajo, lo sé,
late su instinto. No puede,
no la dejo, salir en busca
de plumas voladoras. Esas,
le explico, tienen un corazón,
así como vos, le digo, pulsando
la mancha gris de su pecho.
Ella se ofende y con razón,
me parece. Entonces va y muerde
- se lo permito - la pluma barata
que escribe esto; y se sienta
en el poema cuando dejo
caer la pluma. Se sienta
satisfecha. Cierra los ojos.
Un ronroneo orgulloso sale
de la mancha gris de su pecho.
Su presa ha sangrado lo suficiente.

martes, 18 de octubre de 2016

Sin puntuación

A veces junto tanto odio 
en la semana que al llegar 
el viernes puede que le diga 
a alguien te quiero mucho y 
enseguida me ponga a llorar 
hasta que se termine el día y 
el siguiente tal vez suceda 
lo mismo el sábado y el domingo 
y el lunes comience seguro otra vez 
el ciclo de la acumulación de odio y 
la puja del amor cuando ya no 
queda me queda más espacio dentro 
porque 
en realidad el amor llena más 

eso es sabido.